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¿Tienes El Síndrome De La Tarea Sucesiva? – Una de las Mayores Fuentes de Estrés

by Roberto Crobu |May 20, 2018 | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología, Recursos Humanos | , , ,

Tras estar coqueteando durante un periodo más o menos largo de estrés y tratar de gestionarlo a través de la consciencia plena (Mindfulness), me di cuenta de que una de las principales causas de estrés es lo que llamo “Síndrome de la tarea sucesiva”.

ObstaculosReconozco que en mi caso este síndrome es mi principal fuente de estrés y lo que actualmente está viéndome implicado en su abordaje y resolución, no sin dificultades, ya que he descubierto que su origen se instala una pauta mental o hábito poco saludable, muy incrustado en mis automatismos e idiosincrasias diarias, desde al menos 15 años.

¿Qué es el síndrome de la tarea sucesiva?

Es un cuadro de estrés y malestar que surge mientras una persona realiza una tarea, dentro de una sucesión de tareas en las que otorga más importancia y trascendencia a la tarea sucesiva en lugar de la que está realizando en ese momento: por ejemplo, conducir para ir a una reunión; cambiar el pañal de su propio hijo en el medio de la final de copa de su equipo; atender una consulta por teléfono que hace un tercero, con un e-mail pendiente de enviar a una persona de la que dependen decisiones de mayor incumbencia; comer para luego irse de paseo con la persona querida; cargar una lavadora en el intermedio publicitario de una película que nos tiene “enganchados”, etc. No tiene porque ser la tarea más trascendente para los beneficios efectivos de la persona, sino aquella a la que la persona suele otorgar más importancia y mayor carga emocional o preocupación, independientemente de los beneficios que pueda extraer ella.

¿Qué efectos tiene?

Básicamente el efecto más común es el de no permitirnos disfrutar de lo que estamos haciendo porque acabamos siendo presas de las preocupaciones por la tarea sucesiva: todo lo que se nos pone entre medias se convierte en algo poco agradable, privo de significado, o incluso un estorbo, un contratiempo, con toda la frustración que conlleva. Presas de este síndrome acabamos por perder progresivamente la capacidad de disfrutar de lo que hacemos y de las pequeñas cosas que dan sabor a la vida por estar constante y compulsivamente preocupados por la tarea que va a venir.

¿A quién afecta?

A todos en distintas partes de la vida, aunque reconozco que las personas más perjudicadas son aquellas con alta tendencia a trabajar por objetivos, muy obcecadas en la gestión el tiempo, que trabajan con listas de tareas a las que no ponen límite, que establecen prioridades y que todo ello lo hacen con altas dosis de ambición, auto-exigencia y perfeccionismo.

¿Cómo les afecta?

La tarea sucesiva a realizar y la carga emocional que supone se presentan en forma de pensamientos intrusivos durante la realización de otras actividades previas, funcionando como anticipaciones y generando una necesidad imperiosa de “acabar cuanto antes” y hacer las cosas con prisa para disponerse a realizar la tarea siguiente que les preocupa.

¿Qué se puede hacer con ello?

La atención plena (mindfulness) permite tomar mucha consciencia de los momentos en los que acabamos siendo presas de esa tendencia. Pero tomar consciencia en si mismo no sirve de mucho si esa consciencia no se usa para mejorar o producir cambios efectivos orientados al bienestar. Esos cambios tienen que ver con trabajar sobre las expectativas y la actitud de auto-disciplina personal. Practicar meditación y atención a la respiración ayuda porque mejora el entrenamiento, pero no basta por sí mismo.

La clave consiste en tratar de re-dirigir el proceso hacia una tendencia al “fluir”. Para ello es muy útil apartarse momentáneamente y periódicamente de las tareas y rutinas diarias y disponerse a hacer algo nuevo y distinto.

Pero lo más efectivo es practicar la posibilidad de renuncia y el desapego de nuestras mismas expectativas. No se trata de asumir una actitud conformista ante la vida, sino de pensar en términos de “desprendimiento de exigencias” en lugar de “acumulación o maximización de beneficios”: es decir, en lugar de pensar en términos de logros acumulativos, pensar en términos de renuncias satisfactorias. Al fin y al cabo, todo logro implica siempre un precio que tenemos que pagar para conseguirlo: y ese precio se paga en términos de cosas a las que renunciamos para obtener ese logro; lo mismo ocurre cuando compramos algo: renunciamos al poseer cierto dinero con el fin de obtener otro bien a cambio.

Pensar en lo que estoy dispuesto a pagar hoy en lugar del logro que quiero maximizar, nos ayuda a tomar una dimensión más realista de nuestras posibilidades tal y como pasa cuando vamos a comprar algo: no compramos nunca lo que queremos, sino lo que estamos dispuestos o podemos pagar para tenerlo.

De esta manera es mucho más fácil redimensionar nuestras expectativas y asumir una actitud más acorde con nuestras posibilidades: soñar grandes resultados y luego frustrarse por no lograrlo, es muy fácil, pero demasiado caro en ocasiones.

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Lo Que Siento Depende De A Lo Que Presto Atención

by Roberto Crobu |May 13, 2018 | 0 Comments | Inteligencia Emocional, MIndfulness, Psicología | , , ,

Practicar la Consciencia Plena o Atención Plena (Mindfulness) permite hallar una serie de conclusiones acerca de cómo usamos nuestra mente y de los hábitos dañinos y poco saludables que solemos adquirir.

Y lo cierto es que la calidad de la vida de una persona depende en definitiva de la calidad de sus pensamientos.

Caras 5La mente es como un gran contenedor donde vertemos gran cantidad de información. Esa información la analizamos consciente o subconscientemente, la juzgamos y, finalmente, la clasificamos archivándola en nuestro “disco duro” en formato de creencias, es decir conclusiones de análisis, razonamientos, o soluciones más prácticas que nos sirven para facilitar nuestro funcionamiento a diario, simplificando nuestra toma de decisiones.

Esas creencias funcionan de criterios que nos permiten rápidamente valorar y sacar nuevas conclusiones de las nuevas experiencias que vivimos todos los días sin tener que volver a analizar toda la información nuevamente. Son economizadores cognitivos que funcionan de idiosincrasias, es decir mecanismos automatizados de funcionamiento que nos permiten tomar decisiones acordes a nuestra experiencia previa.

Esas creencias pueden convertirse en ocasiones, dependiendo de la mayor o menor rigidez que asuman, en verdaderos dogmas y prejuicios que en ocasiones nos llevan a sacar conclusiones excesivamente rápidas e intuitivas, adelantando incluso la vivencia y la experiencia: en base a ellas es posible imaginar el resultado de una decisión o comportamiento sin tener porque ponerlo en práctica y vivirlo directamente.

Pero como todo, este mecanismo puede volverse en nuestra contra dependiendo de la calidad de los pensamientos y creencias que llegamos a forjar y almacenar en nuestras mentes.

Está comprobado que en la medida en la que pongamos “basura” en ese gran contenedor que es la mente, esa misma se llenará de basura y producirá creencias fundamentadas en la basura.

A fin de cuentas, las personas felices son aquellas que son capaces de llenar su mente de pensamientos ilusionantes, incentivadores y motivadores, así como recuerdos de las partes positivas de sus experiencias: se trata de conclusiones positivas acerca de lo que viven, que les llevarán a actuar y seguir funcionando en la línea que eligieron.

Las personas tristes o con malestar sin embargo, son aquellas que llenan sus mentes con pensamientos preocupantes, fundamentados en el miedo, la evitación, el malestar y las partes negativas de sus experiencias.

Esto nos devuelve a lo útil que puede ser el mindfulness para darnos cuenta de qué tipo de pensamientos y juicios estamos dejando caer en el contenedor de nuestra mente y ser más conscientes de la gran influencia que tienen los mecanismos y procesos de atención en lo que luego se convierte en nuestra disposición, nuestro estado de ánimo y, en definitiva, nuestro bienestar o malestar emocional.

En la medida en que prestemos atención a los aspectos negativos de nuestras vivencias, almacenaremos recuerdos negativos que nos conectarán con estados de ánimo negativos.

En la medida en que hagamos lo contrario, sucederá lo contrario.

La cuestión entonces reside, cuando nos demos cuenta de que estamos experimentando un estado de ánimo negativo, en tomar consciencia de que si nos sentimos mal, será porque estaremos prestando atención a la parte negativa de nuestras vivencias. Pero la parte negativa de nuestras experiencias no es necesariamente toda la vivencia, sino el resultado de un punto de vista, de un análisis sumario que hagamos de esa realidad, desde la perspectiva y actitud de base que usamos para analizarla y sacr conclusiones.

Para superar ese bucle es bueno preguntarse entonces: ¿Si estoy prestando atención a los aspectos negativos, a que otros aspectos diferentes no estoy prestando atención?

En la respuesta a esa pregunta reside la posibilidad de un cambio sustancial de estado de ánimo.

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Así Como Respiras, Así Es Tu Vida…

by 75e3b9658b |May 13, 2018 | 0 Comments | MIndfulness, Qi Gong | , ,

Abrazar el arbol

Esta es una nueva conclusión a la que he llegado tras practicar 45′ de Zhan Zhuang en la postura nº21 la Postura del Palo, también llamada en Qi Gong postura de abrazar el árbol. En esta postura se pasa por distintos estados emocionales debido a la exigencia de la misma: fortaleza, aburrimiento, miedo, tensión, impaciencia, alegría, etc.. Curiosamente pero no casualmente, la alegría suele llegar al final, tras atravesar todas las demás. Y con estas emociones, practicando la atención plena desde la intención del mindfulness, se puede tomar consciencia de como va cambiando el patrón de respiración.

El Zhang Zhuan (hoy Qi Gong) es disciplina perteneciente a la medicina tradicional china que ofrece al amplio mundo del mindfulness una serie de actividades y recursos básicos. Concretamente el Zhang Zhuan ha sido investigado como terapia en distintos Hospitales de China y sus efectos expuestos en congresos de medicina a lo largo de todo el mundo.

Así es como recoge Dennis Lewis el resultado de una vida dedicada a investigar patrones de respiración: una respiración superficial, una vida superficial, una respiración profunda, una vida profunda, una respiración desordenada, una vida de estrés y confusión, una respiración forzada indica una vida forzosa, una respiración rica de suspiros y espasmos, una vida triste, una respiración con inspiraciones más fuertes que espiraciones, conecta con la rabia o el enfado, y al contrario, con el júbilo y la alegría, una respiración con apneas o con flujos de inspiración corto y ràpido, indica una vida rica de miedos, una respiración contraída, restringida y sofocada, con culpabilidad y arrepentimiento….

Al contrario, una respiración larga, con inhalaciones fluidas profundas, largas y pausadas, con unos ciclos de entre 20 y 40 segundos, conecta con estados de amor, compasión, serenidad, templanza y bondad.

Parece que cada emoción tiene su correspondiente patrón de respiración y conocerlo, puede ayudarnos a educarnos mejor en la gestión eficaz de nuestras emociones.

Si además entendemos las emociones (del latin – emovere = poner en movimiento) como ese mecanismo que representa la antesala de las acciones y comportamientos, es decir la chispa que hace que actuemos en el mundo material, de aquí viene la importancia de saber modular con eficacia los distintos patrones de respiración con el fin de ofrecer al mundo unas respuestas adecuadas a las situaciones que vamos afrontando en el día a día.

Pero si por un lado vivimos una vida “emocionalmente castrada” no nos imaginamos lo poco que sabemos sobre nuestra respiración. Nadie nos educó para respirar y, debido a eso hemos desarrollado patrones automáticos de respiración como respuesta asociada a las emociones que vivimos.

Esta asociación (que los expertos en PNL no dudarían en llamar como un verdadero anclaje ancestral) hace que al sentir una emoción pongamos en marcha el mapa de repiración correspondiente. Pero también es cierto que este principio funciona también al contrario: al cambiar nuestro patron de respiración, podemos cambiar y transformar nuestros estados emocionales basculando hacia patrones funcionales afines a emociones más agradables.

Esto nos devuelve a un punto importante: en nuestra vida tiende a predominar aquellas emoción asociada al patrón de repiración que más reproducimos.

De ahí la importancia y la gran eficacia clínica que se suele atribuir a las técnicas de gestión de la respiración como las de Jacobson, el método de reducción del estrés basado en mindfulnes de John Kabat Zinn, y el Qi Gong, el Tai Chi o el Yoga, que basan su disciplina en el control de la respiración inclusive asociado a la visualización.

Así como respiras, así es tu vida…

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Mindfulness: Motivación y Voluntad

by 75e3b9658b |Abr 8, 2018 | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness | , ,

La cuarta edición del curso de Mindfulness MBET® e Inteligencia Emocional de la Universidad de Murcia ya es una realidad: a falta de dos semanas del cierre de inscripciones quedan todavía algunas plazas, estando cerca del cuórum habitual de alumnos mínimos para que el programa arranque.

Con motivo de incentivar la práctica formal e informal, dedicaremos este post a la motivación y la voluntad orientadas a la práctica.

¿Es lo mismo voluntad que motivación?

La falta de motivación o de voluntad (o de ambas cosas) puede ser uno de los grandes impedimentos hacia la práctica.

En efecto las dos variables son diferentes y se refieren a aspectos complementarios:

La palabra motivación deriva del latín motivus o motus, que significa ‘causa del movimiento’. La motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta.

La palabra voluntad proviene del idioma latín voluntas, voluntātis (verbo volo = ‘querer’, y sufijo -tas, -tatis = ‘-dad’, ‘-idad’, en castellano), y consiste en la capacidad de los seres humanos de decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado.

Hay dos tipos de voluntad: la espontánea, que puede entenderse como Motivación, y la intencionada, que surge como efecto de la adecuación a una norma o disciplina.

Hay personas que tienen voluntad pero no motivación y otras que tienen motivación pero no voluntad. También hay personas que tienen ambas cosas o ninguna.

En la práctica del mindfulness, así como en cualquier entrenamiento, son importantes ambas: la motivación nos llevará a la acción espontánea y natural de practicar, bien movidos por el mero placer de la experiencia (motivación intrínseca) o bien por la expectativa de lograr un determinado estado emocional como efecto de la práctica (motivación extrínseca).

Imagen Onirica 1

Pero en ocasiones, sobre todo en los momentos de mayor estrés y carga, se tiene la tendencia en abandonar la práctica debido a que los problemas  y preocupaciones llevan a la persona a distraerse y no encontrar la práctica amena y agradable.

Sin embargo, en esos momentos es cuando más beneficioso puede resultar practicar, aunque directamente no se encuentre el punto ideal de motivación. La voluntad, es decir la capacidad de mantenerse firme en una decisión e intención tomada libremente, ayudará a mantener activa la rutina.

Del mismo modo, solo con voluntad, a la larga, una persona puede acabar desistiendo si no encuentra en la práctica una motivación, es decir un beneficio directo, que le anime e impulse a seguir.

Resumiendo e inspirándonos en la filosofía griega, tener motivación y voluntad es moverse en un equilibrio entre el placer del Epicureísmo (340 a.c. aproximadamente), y la determinación del Estoicismo de Zenón (300 a.c. aproximadamente).

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Universidad de Murcia pionera con Roberto Crobu en Nuevos Desafíos del Mindfulness

by 75e3b9658b |Mar 25, 2018 | 0 Comments | Formacion | , ,

Pendiente de la IV Edición del curso de Mindfulness e Inteligencia emocional con inscripciones abiertas para la edición de Mayo a julio de 2018, Roberto Crobu y el Centro de Estudios Económicos de la Universidad de Murcia lanzaron el mes de Octubre de 2017 un nuevo formato del tan exitoso programa MBET, que marcó un reto importante en cuanto abrió el modelo MBET al mundo digital mediante canal ON LINE.

“Los tiempos cambian y hoy en día incluso el míndfulness no puede ser ajeno a las nuevas tecnologías: nos encontramos en estos años con dos importantes necesidades por parte de las personas que se interesaban en nuestro programa: la primera era la barrera de entrada marcada por el precio de matrícula, la segunda era la dificultad de personas que residen lejos de Murcia, incluso en extranjero, en desplazarse semanalmente para acudir a clase. Nos esforzamos mucho en encontrar las fórmulas más idóneas para atender ambas necesidades, tirando de creatividad y alternativas: finalmente logramos diseñar un formato que permitirá a las personas asistir a clase desde casa mediante videoconferencia y practicar usando tutoriales que podrán bajarse on line desde la plataforma de la Universidad”.

Esta medida, según palabras de Roberto Crobu, permitirán reducir drásticamente el importe de las matrículas. Los alumnos podrán adquirir este curso con una inversión económica mínima y dispondrán de material audiovisual de gran calidad y cantidad.

El curso tuvo en su primera edición a alumnos de España, Maxico y Alemania,con un total de 15 matriculaciones.

La próxima edición será en Octubre de 2018, con inscripciones posibles en este enlace.

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Evidencias Científicas del Mindfulness y Como Aprenderlo

by Roberto Crobu |Mar 4, 2018 | 0 Comments | Formacion, Inteligencia Emocional, MIndfulness, Psicología | , , ,

 

El Mindfulness se ha revelado una de las metodologías más potentes y fiables para la mejora de habilidades de profesionales y la ayuda en problemas psicológicos y enfermedades médicas.

Con respecto a los beneficios aportados a profesionales, su práctica mejora competencias vinculadas con el Liderazgo, y la Comunicación de gestores de personas y managers y las habilidades terapéuticas de profesionales de la salud. Según la recopilación de investigaciones realizada por Shapiro y Carlson, el mindfulness mejora las siguientes habilidades:

  1. Atención y Presencia en la comunicación y relación
  2. Desarrollo de Actitudes de Ayuda y Servicio a los demás
  3. Autocompasión y Aceptación (entendida como Flexibilidad emocional y cognitiva hacia uno mismo ante ocasiones de frustración y enfado)
  4. Empatía
  5. Regulación de emociones disfuncionales (rabia, entusiasmo, tristeza, miedo)

Además, los avances de la investigación en curso en la Universidad de Murcia y relacionada con beneficios en ámbito laboral, indican una sensible mejora en:

  1. Reducción de la Ansiedad
  2. Reducción de la tendencia hacia la Preocupación
  3. Incremento del Engagement (entendido como el compromiso positivo hacia el trabajo, variable muy importante en la Motivación en el trabajo).

Desde el punto de vista Psicológico, cuando el Mindfulness se acompaña a tratamientos convencionales, se han encontrado beneficios científicamente relevantes en mejora de trastornos como:

  1. Estrés (reducción)
  2. Ansiedad (reducción)
  3. Depresión (mejora de eficacia de tratamiento y prevención de recaídas cuando se acompaña de la práctica de mindfulness)
  4. Autoestima (mejora a través de variables como empowerment y locus interno)
  5. Preocupaciones obsesivas (reducción)
  6. Sueño (conciliación y duración)

En ámbito médico, la gran mayoría de la investigación realizada cubre el amplio espectro relacionado con el Cáncer, indicando evidencia en la mejora de aspectos psicológicos, endocrinos y de calidad del sueño, asociados a esta enfermedad: concretamente, las investigaciones realizadas por Carlson apuntan a una mejora en la calidad de vida de los pacientes afectados por cánceres de distinta índole (reducción de ansiedad, preocupaciones, estado de ánimo e incremento del locus interno), respaldadas por la reducción de la segregación de cortisol (hormona asociada al incremento del estrés), y por la mejora de indicadores de calidad del sueño como el incremento en la duración de horas de sueño (entre 30 y 60 minutos por noche) y una menor sensación de fatiga durante el día, debida supuestamente a un sueño más reparador.

Si quieres aprender Mindfulness y practicarlo, todavía estás a tiempo para realizar el curso de la Universidad de Murcia, desde el 2 de Mayo hasta el 04 de Julio, con una sesión de 3 horas presenciales por semana, los miércoles de 18:00 a 21:00 horas.  Las inscripciones están abiertas y puedes obtener más información en este enlace de la Universidad de Murcia:

https://casiopea.um.es/cursospe/casiopea.portal.ficha.do?a=59BF78FE66CD577659395290F830C6F4

Tres Enseñanzas sobre el Fluir en la vida, desde el Mindfulness

by Roberto Crobu |May 6, 2018 | 0 Comments | MIndfulness | , ,

Fluir hoy en día es un deseo y una aspiración muy perseguida por las personas. Más aún, si cabe, desde que Mihaliy Csikszentmihalyi escribiera en 1990 su aclamado best seller “Flow”.

Muchas personas se preguntan cómo llegar a tener esa sensación de fluidez en su vida y dejar de una vez tropezarse con emociones encontradas, conflictos y malestar.

La naturaleza nos ofrece multitudes de ejemplos es inspiraciones para comprender el real significado de la vida y de ciertos conceptos que tratan de describirla. Uno de ellos es el concepto de Fluidez.

Esta mañana fui a caminar por el bosque al lado de un arroyo. Llegado a un lugar tranquilo y sombreado. Estaba cerca de una pequeña cascada que caía en una piscina natural de agua cristalina y esmeralda. Me senté en una lisa roca a observar el curso del riachuelo. Con una mano me apoyé en la roca y con la otra toqué el agua. La temperatura  cálida de la roca contrataba con la efervescencia y frescura del agua que caía río abajo. En el aire había un olor a romero y pino joven.  No sentía brisa en la piel pero me pude fijar en la fuerza del agua que empujaba mi mano fluyendo hacia abajo. El agua solo iba hacia una dirección y con fuerza y decisión. ¡Un momento de atención plena que se cruzó con el fluir del agua!

Ahí fue donde me di cuenta del primero de los principios básicos del fluir es que todo lo que fluye solo va en una dirección: hacia adelante. ¡Qué gran toma de consciencia! Para fluir en la vida hay que mirar y dirigirse hacia adelante.  Ergo: todo pensamiento que nos ancla en el pasado, toda actitud que nos lleva a revisar nuestro pasado, todo persistir en hechos y cosas ocurridas que nos mantienen en el pasado y toda emoción que se basa en acontecimientos del pasado nos impide fluir. Para fluir la memoria puede ser un gran impedimento. Soltar el pasado es un hecho imprescindible para fluir en la vida.

También observé que el agua, cuando encontraba un obstáculo no solo no se detenía, sino que giraba y corría buscando el camino para seguir adelante en su propósito. No se enfadaba o quejaba ante la dificultad, sino que se ocupaba contantemente de encontrar la vía: encontrar la solución al impedimento: si tenía que separarse y partirse en varios riachuelos lo hacía, si tenía que estrechar su caudal lo hacía, aunque esto implicara mayor presión y velocidad.

Ahí encontré la segunda enseñanza: siempre hay una vía por donde canalizar nuestro propósito: no encontrarla es más cuestión de no quererla, antes que no saberla buscar. Si quieres fluir has de ocuparte de encontrar soluciones a lo que en determinados momentos puede condicionar el normal proceder hacia tu propósito. Para fluir hay que estar dispuestos a encontrar vías de solución. Enfócate en las soluciones en lugar de las quejas. Puede que ciertas vías no sean las que a ti más te gusten, pero siempre hay posibilidades para afrontar un obstáculo y superarlo.   Y esto me llevó a la tercera enseñanza:

Al lado, detrás de una gran roca, había otra poza de agua. Algo más pequeña. Turbia. Transmitía una sensación de tristeza y suciedad. Ahí el agua no fluía. Estaba estancada.

Ahí encontré el tercero de los principios de la fluidez: para fluir hay que estar en continuo movimiento. Si te estancas te pudres. Algo muy razonable si además consideramos que estamos hechos en mayor porcentaje de agua y que, si no la mantenemos en movimiento, acabaremos enfermando.  La ausencia de gravedad o inclinación del terreno, hace que el agua no se mueva. Del mismo modo, la ausencia de cambios y estímulos en nuestra vida hará que nos estanquemos. Busca el cambio, no lo evites.

Como Transformar Emociones Difíciles en Pocos Minutos

by Roberto Crobu |May 6, 2018 | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, Inteligencia Emocional, MIndfulness | ,

TransformacionTransformar las emociones que nos causan malestar es posible con técnicas muy simples y eficaces. Una de ellas consiste en detectar el elemento negativo y meditar unos minutos sobre ello, hasta reducir considerablemente la carga emocional que nos genera. El procedimiento consiste en pocos pasos:

  1. Detectar el hecho ocurrido o situación que nos causa ese malestar, llámese enfado, tristeza, prisa, preocupación, miedo, o deseo incontenible de algo que, del ceder a la tentación, nos podría causar algún prejuicio.
  2. Detener la atención en un punto concreto o un detalle que nos conecta con esa emoción.
  3. Sentir la emoción en el cuerpo, en los lugares específicos dónde percibimos que la emoción está teniendo lugar.
  4. Detener la atención en ese punto del cuerpo tratando de dar una forma, color, o textura a ese punto.
  5. Observar detenidamente como esa forma, color o textura permanece o va cambiando, según lo que suceda, tratando de no perder la atención sobre ella al menos unos 20-30 minutos.
  6. Aún cuando intervengan otros pensamientos o distracciones quizás más apetecibles, tratar de volver la atención hacia ese punto y observar que ocurre.

Es muy probable que con el pasar del tiempo la carga emocional vaya reduciéndose: quizá en un principio es posible que incremente. De hecho es muy frecuente que al inicio incremente el estado de activación emocional pero, por el mismo efecto, la curva de activación llegará a un límite que, si somos capaces de ser suficientemente pacientes, acabará progresivamente por reducir hasta niveles muy llevaderos o incluso nulos.

El tiempo para que esto suceda puede variar de persona en persona, dependiendo de la carga emocional que tenga y del tiempo en el que ha estado conviviendo o expuesta a dicha carga: hay personas que en menos de 10’ logran transformar completamente la emoción, y otras que necesitan quizás más tiempo, o incluso más sesiones seguidas o con mayor frecuencia.

Esta técnica se puede repetir las veces que uno desee: no produce efectos colaterales, aunque tampoco nos libera del problema que nos ataña; no nos regala soluciones para resolver y superar lo que nos afecta, pero nos proporciona dos grandes beneficios:

  1. Reduce la carga emocional negativa, permitiéndonos alivio y sosiego.
  2. Nos hace más conscientes de lo importante que es relativizar:

Se trata de un proceso que podemos asemejar a una “digestión” de la emoción, a través de la cual nos quedamos con las sustancias útiles para nosotros (con el aprendizaje de la experiencia) y desechamos lo que no necesitamos, evacuándolo.

No solemos prestar mucha atención a las emociones que nos producen los acontecimientos que vivimos. Muchas de ellas surgen como primera, rápida, e impulsiva reacción ante un hecho o acontecimiento. Solemos quedarnos habitualmente con esa primera emoción que registramos en nuestro sistema nervioso como fruto de esa primera impresión vivida y nos aferramos a ella para actuar bajo los impulsos y efectos de esa emoción. Nos sucede algo parecido que lo que les sucede a los patos cuando nacen y atribuyen el rol de madre al primer ser con el que interactúan, siguiéndole allá donde vaya. Nosotros hacemos así con las emociones dejándonos llevar por ellas sin cuestionarlas ni cuestionarnos hasta que punto puede sernos beneficios y útil. Al hacer esto, no damos oportunidad a nuestra mente de buscar recursos alternativos y otros puntos de vista con los que observar esa circunstancia con otros ojos.

Con tan solo 5 o 10 minutos de reflexión acerca de ello, podríamos cambiar sensiblemente nuestra percepción, nuestro juicio, y así regular esa emoción: pero, con el ritmo de vida que llevamos, no solemos concedernos esa posibilidad. Esta técnica sin embargo, al permitir que pase ese tiempo de contemplación, facilita el surgir de nuevas ideas y pensamientos a un nivel consciente o subconsciente, que actúa sobre esa emocional residual de la “primera impresión” la transforma, del mismo modo que ofrece el tiempo suficiente al cuerpo para “digerir” el rastro de esa primera emoción y transmutarlo. De esta manera nos damos cuenta que si nuestro punto de vista, y la emoción inicial asociada a ello, pueden cambiar con tan solo pocos minutos de meditación, cuando nos encontraremos ante situaciones que despiertan en nosotros emociones difíciles, no nos aferraremos tanto a ellas sabiendo que nosotros no somos esa emoción “negativa”: no nos identificaremos con ella, sino que seremos capaces de  darnos cuenta de que simplemente somos quienes están sintiendo temporalmente esa emoción. Y lo que alberga al contenido, no es el contenido. Al darnos cuenta de ello de manera consciente, no nos creeremos todas las emociones que crearemos de partida: no nos tomaremos tanto en serio como para quedarnos tan afectados por ellas, sino que con más probabilidad, nos concederemos el tiempo de dejarlas reposar pausadamente antes que reaccionar y actuar presas de esas emociones.

¿Insatisfacción o Ambición? La importancia de Canalizar Adecuadamente las Emociones Difíciles

by Roberto Crobu |Abr 29, 2018 | 0 Comments | Inteligencia Emocional, MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | , ,

AmbiciónEn una ponencia de un reconocido escritor en temas de autoayuda oí decir una vez: “el ser humano es insatisfecho por naturaleza”.

La cosa me hizo pensar mucho al respecto y llegué a la conclusión de que, como siempre, existen varias formas de canalizar emocionalmente las experiencias que tenemos.

Ante un mismo hecho o una misma experiencia, es posible que algunas personas sientan cierta insatisfacción.
Pero en esto hay que ver como juega el factor “expectativa previa”.

La expectativa que tenemos acerca de una experiencia marca irrevocablemente la lectura que haremos a posteriori de la misma.

Y siempre tenemos expectativas, otra cosa es que nos aferremos y apeguemos demasiado a ellas o que las dejemos pasar con una actitud más “mindful”.

En la medida en que nos apeguemos a una expectativa y la realidad nos devuelva una evidencia que juzguemos con “menor valor” respecto a lo que teníamos previamente imaginado, es posible que entonces surja la “insatisfacción”.

Pero en ese mismo momento podemos decidir si quedarnos en esa emoción o darnos cuenta de que simplemente esa emoción está siendo producida por una expectativa que, a fin de cuentas, es a su vez la resultante de nuestra propia ambición.

La ambición no es mala en sí ya que nos permite proponernos metas, incluso de difícil alcance, y en muchas ocasiones lograrlas: sin la ambición el hombre no habría logrado volar, cruzar el océano atlántico, inventar la escritura, el teléfono, la WIFI, o la tecnología necesaria para tener ciudades como Roma hace 2000 años, Nueva York hace 100 años, o Dubai en estos tiempos.

La cuestión entonces está en tomar consciencia de que tenemos una ambición y que, simple y llanamente, lo que hemos hecho hasta el momento no ha sido suficiente como para satisfacerla a todos los efectos.

Desde este nuevo punto la atención entonces puede pasar a qué hacer de nuevo para lograr lo que nos proponemos.

Quizá nos demos cuenta de que nuestra manera de actuar simplemente no estuvo a la altura de nuestra ambición, o que nuestra ambición estuvo desproporcionada respecto de nuestras reales habilidades y condiciones.

Tomando consciencia de ello quizá canalizaremos mejor esa “insatisfacción inicial” en una ambición constructiva y positiva hacia el logro de nuevos resultados o hacia el desarrollo de los recursos y habilidades necesarias para su logro.

La Felicidad Es La Ausencia de Deseos… Ahora Bien: ¿Deseas ser Feliz?

by Roberto Crobu |Abr 22, 2018 | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | ,

Parece que nuestra sociedad ha asumido desde hace unos años la búsqueda de la felicidad como uno de los propósitos existenciales más profundos del ser humano.

¿No será más bien una forma de permanecer sin embargo en la superficie y no afrontar el problema en la raíz?

Y la raíz es que mientras muchos buscan la felicidad, el mundo parece cada vez más sumergido en el sufrimiento: ¿Por qué, si no, tanta búsqueda de felicidad? Quizás el hecho de que vayamos buscando la felicidad sea demostración fehaciente de que estemos instalados más bien en el sufrimiento…

Children flying rainbow kite in the meadow on a blue sky background

¿No será entonces la hora de mirar de frente a lo que tenemos y resolverlo en lugar de ir buscando por ahí otra cosa y distraernos de lo que verdaderamente nos aflige?
Mientras muchos hablan de cómo lograr la felicidad: ¿no será cuestión de iniciar a hablar de cómo afrontar y resolver el sufrimiento?

La búsqueda de la felicidad se ha convertido para muchos en una manera de distraerse y entretenerse de sus verdaderos problemas, de no verlos y afrontarlos de una vez: la felicidad es para muchos una forma de huir del sufrimiento sin afrontarlo y resolverlo.

Sin embargo hay una frase de Alfonso Alcántara (@yoriento)  explica que en el fondo lo que hemos de hacer es centrarnos en lo práctico: “Deja de preguntarte cómo te sientes y ponte a organizar y resolver tu vida”.

Si bien poner orden a nuestra vida nos ayudará a tener menos sufrimiento, tampoco hemos de dar por hecho que tras lograrlo encontraremos esa ansiada felicidad: porque existe una creencia sobre la felicidad, bastante generalizada que nos lleva a creernos algo que puede no suceder:

“La Felicidad es una recompensa que se puede encontrar al final de algo y, si lo hacemos bien, podemos encontrarla: ergo, hay que buscar la felicidad”

La creencia de entender a la felicidad como una recompensa al final de un proceso no hace más que incrementar nuestro deseo de encontrarla, lo cual incrementa la percepción y la toma de consciencia de que si la hemos de encontrar, entonces no la tenemos.

Resumido a la esencia, buscar la felicidad solo nos lleva a ser conscientes de que no somos felices. Y esto es tremendamente devastador para nuestras emociones.

 

En definitiva, psicológicamente hablando, si solo eliminásemos de nosotros el deseo de ser felices, posiblemente logremos serlo. El problema surge cuando establezcamos como estrategia de eliminación, la satisfacción de esos deseos, puesto que nada más satisfacerlos, entonces surgirán otras necesidades, otros deseos que volverán a alimentar la espiral del “capitalismo emocional”.

Situarse en la ausencia del deseo no es fácil ya que corremos el riesgo de no sentirnos vivos y confundir ese estado con una apatía crónica.

Pero aquí viene la pregunta: ¿Se puede vivir sin deseos?

En el libro de Roberto Crobu, “Introducción al  Mindflness” se encuentra la respuesta a estas cuestiones.

APLICACIONES PRÁCTICAS DE LA MEDITACIÓN “MINDFULNESS”: BENEFICIOS Y LÍMITES

by 75e3b9658b |Abr 15, 2018 | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness | , ,

Muchos se preguntan cual es la diferencia ente Mindfulness y Meditación.

Si bien la Meditación cubre un amplio espectro de prácticas (tibetanas, taositas, hinduistas, vipassana, zen, etc.) con intenciones más o menos prescriptivas, que pretenden ubicar a la persona en ciertos estados emocionales y mentales (el perdón, el amor incondicional, la gratitud, el presente), el Mindfulness reúne solo el conjunto de técnicas y enfoques de meditación orientados a centrar la persona en el presente y gestionar sus focos de atención para que permanezcan el “aquí y ahora”.

En el mindfulness se trata de entrenar el primer de los tres niveles del Samadhi, es decir la estabilización de la mente.

Estabilizar es un elemento fundamental para una adecuada higiene mental y no tiene que ver con el mito de la “mente en blanco”.

De hecho, la práctica de la meditación mindfulness requiere una actitud presente pero retraída, de observador que tiene su atención abierta y centrada en sus pensamientos.

No se trata de “No pensar” en nada, sino de tomar consciencia de a dónde se dirigen nuestros pensamientos.

Este proceso, gestionado desde la posición de “observadores” en una sesión de entre 15 minutos y media hora al día, nos permite conocer a fondo que es lo que nos preocupa: lo que nuestros pensamientos nos proponen será señal de que su contenido por alguna razón está implicando, en nosotros, algún tipo de proceso cognitivo y emocional interno.

Pero tomar consciencia de un proceso no sirve de nada si no se hace algo con él. Lo importante es entonces conocer las implicaciones de ese proceso, sus orígenes, los efectos y las consecuencias que trae para nuestra existencia seguir funcionando desde ese enfoque, así como nuestro posicionamiento ante ello, es decir nuestra actitud.

Por esta razón yo siempre aconsejo dos tandas de meditación: una para tomar consciencia de los pensamientos más recurrentes y otra  para centrar nuestra atención en un pensamiento de ellos y conocer a fondo los procesos mentales  y emocionales implicados.

Aún así, conocer que parte de nosotros está implicada en ese proceso tampoco sirve de algo si luego no se usa esa toma de consciencia para aportar modificaciones y cambios en nuestras pautas y enfoques con el fin de asumir una posición diferente.

Este es un aspecto fundamental ya que meditar por meditar no aporta mucho a una persona, salvo en ocasiones cierto sosiego por el mero hecho de lograr estabilizar la mente o calmarnos por alejarnos de alguna fuente de estrés.

De por sí estos beneficios son poco estables y duraderos si no se aprovecha la toma de consciencia para cambiar la pauta y actitud de afrontamiento de la realidad que nos provoca malestar.

Cambiar la pauta de pensamiento ya no es cuestión de practicar mindfulness o meditación, sino de cambiar hábitos y estructuras mentales. Este proceso requiere una labor psicológica muy precisa y planeada que marca el final de la intervención con mindfulness para entrar en otro tipo de intervenciones que requieren una cualificación psicológica y terapéutica concreta.

Si bien el Mindfulness puede representar una herramienta de apoyo muy valiosa en todo proceso de desarrollo personal, no es recomendable usarse como sustituto o alternativa a tratamientos convencionales.

Las Malas Personas No Existen: Verdad, Bien, Mal, Justicia, Felicidad y Sufrimiento

by 75e3b9658b |Abr 1, 2018 | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness | , , , ,

El periodista  buscaba el titular y así tergiversó con su interpretación todo el mensaje de Howard Gardner.

Practicando atención plena me he dado cuenta de que todo lo que llamamos verdad es simple y llanamente un mero punto de vista. Una perspectiva personal, que no representa el puzzle completo de un hecho o realidad.

Pero aún así sigue siendo verdad en la medida en que se trata de una experiencia real. La verdad es en definitiva lo que experimentamos, no lo que creemos que está fuera de nosotros.

Porque nada puede ser y existir fuera de nuestra experiencia: si no lo experimentamos, no existe.

Y si nos lo cuentan, será entonces experiencia de otros. Será entonces la verdad de otros, pero no la nuestra.

En definitiva, la verdad es algo mucho más relativo de lo que parece. La verdad puede cambiar según quien la experimente y su punto de vista.

Del mismo modo podemos hablar del bien y del mal.

El bien nunca ganará la partida al mal. Porque el bien necesita del mal para existir. Tratar de aniquilar el mal es imposible porque la mera condición para que el bien existas, es que su contrario también exista.

Es más, tratar de aniquilar el mal se convertiría paradójicamente en practicar el mal.

Esto sucede porque lo que algunos juzgan como mal, no necesariamente lo juzguen de la misma manera aquellos que lo practican. El ladrón, por mucho que al ojo del inocente practique el mal, en su interior lo estará practicando bajo una intención positiva: la de hacer el bien para sí y para sus cercanos.

La verdad de quien ve algo malo en el otro, es la verdad de ese alguien, pero no necesariamente la de ese otro. Es una experiencia personal. Es un juicio.

En definitiva, el bien y el mal no son hechos consumados. No pertenecen siquiera a los hechos, sino a los juicios de aquellas personas que perciben y experimentan esos hechos.

En el mundo no existe el bien ni existe el mal como algo ajeno a la persona y su experiencia. Sino que el bien y el mal pertenecen a la condición misma humana. No existe el bien o mal en los hechos, sino hay bien o mal en las personas que juzgan esos hechos.

Y pasa lo mismo con la justicia. El mundo no es justo. No tiene porque serlo. El mundo simplemente es perfecto: todo sucede bajo unas normas de acción y consecuencia. Todo lo que sucede no solo es causa de consecuencias, sino que a su vez es consecuencia de unas causas que vinieron antes. Todo está entrelazado y en comunicación, en continua búsqueda de equilibro. Si algo podemos asociar al concepto de Justicia es justicia entendida como acción en respuesta a un cambio de situación que generó un desequilibrio, ante la necesidad de volver a establecer un nuevo equilibrio momentáneo. Así son las crisis por ejemplo.

Y así venimos al concepto de Felicidad. La felicidad existe porque existe el sufrimiento. No puedes quedarte con una y eliminar la otra. Porque pasa como con el bien y el mal. Una necesita de la otra para existir. Todo es un equilibrio de fuerzas. Y un mundo justo no es un mundo feliz, sino un mundo que en ese juego de acción, reacción, y re-equilibrio, encuentra un nuevo estado que equilibra el anterior y que está además a la espera de volverse a desequilibrar para re-equilibrar: en definitiva un mundo en permanente cambio. Todo cobra sentido en este sistema, tal como afirma la segunda ley de la termodinámica: todo sistema tiende a un equilibrio hasta generar un nuevo desequilibrio.

Eliminar el sufrimiento significa eliminar la felicidad. O mejor dicho, la felicidad no se encuentra como simple alternativa al sufrimiento, o como consecuencia de evitarlo. Sino que se encuentra más allá del sufrimiento, como consecuencia de abrazarlo, atravesarlo, vivirlo y superarlo. Uno puede ser feliz en el momento en que acepta el sufrimiento y como tal, aceptándolo, deja de ser un elemento de malestar para convertirse en un elemento de desarrollo. De ahí la importancia de la aceptación del sufrimiento, como estrategia de conexión con la felicidad. Abrazar el sufrimiento para obtener felicidad es aceptar lo que duele para transformarlo en oportunidad.

¿Qué es esto sino equilibrio?

Gran verdad! (pero claro… la mía).

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