¿Cómo se practica?

La disciplina práctica, si bien es la forma por la que más se conoce el mindfulness, no ha de desvincularse totalmente de unos fundamentos conceptuales que ayudan a integrar la intención y actitud de la práctica. Por esta razón entendemos que la práctica del mindfulness puede considerar los siguientes elementos:

  • Práctica Formal: se trata de ejercicios comunes de meditación, aunque depurados de conceptos religiosos o filosóficos. Estos ejercicios tienen la finalidad de estabilizar la mente y el cuerpo. Es la práctica más difusa y conocida, aunque no es la más importante. Podemos entenderlo como un método de entrenamiento de ciertas facultades del mindfulness, aunque por sí solo no basta para integrar el mindfulness a la vida diaria.
  • Práctica Informal: se trata de ejercicios asociados a tareas diarias (conducir, ducharse, lavarse los dientes, fregar platos, tender la ropa, hacer la cama, caminar, dialogar con una persona), donde se entrena el foco de atención y la intención basada en los criterios de Presencia, Exclusividad, Curiosidad, Apertura, Amabilidad, Aceptación, Ecuanimidad. Este tipo de práctica ayuda a la integración de la atención plena a la vida diaria.

Estudio y Lecturas: todo lo que pueda ayudar a conocer los entresijos y funcionamiento de los procesos cognitivos y emocionales, es de suma importancia para la práctica del mindfulness y, desde el modelo MBET, lo entendemos como una forma primaria de práctica, aunque por sí sola, sin llevarse a la acción mediante las anteriores prácticas, no basta para cultivar la atención plena.