Despertar La Consciencia Es Darse Cuenta Que No Necesitas Terapia

03/06/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Camino Al Cambio, MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | , , , , ,

¿Porque muchas personas pasan de taller en taller de autoayuda y crecimiento personal, de terapia en terapia, de coaching en coaching y no acaban de encontrar esa felicidad o bienestar que buscan?

Hay personas que se pasa09 REFLEJOSn largos periodos de su vida saltando de terapia en terapia. Y uso aquí el término “terapia” en el sentido más amplio y existencial del término: es decir cualquier actuación realizada por una persona externa que usa técnicas de cualquier tipo (cientificas y no, clínicas o no) para producir en nosotros efectos que gener algún cambio orientado hacia lo que deseamos conseguir. Bajo esta premisa, dentro de este término, entendido de esta manera, puede entrar la psicoterapia, la psicoanálisis, las terapias gestalt, PNL, psicología positiva, talleres de autoayuda y crecimiento personal, coaching, reiki, terapias regresivas, hipnosis, flores de bach, terapias esotéricas y ancestrales, terapias esenias, pleyadianas etc., etc., etc..

La cuestión no está en la elección de lat erapia en sí. Si una es mejor o más efectiva que otra. Aquí no me posiciono ni a favor ni en contra de ellas. La cuestión es la actitud con la que se acude a recibir este tipo de servicio y el mensaje subyacente que enviamos a nuestra mente y nuestro cuerpo a la hora de hacerlo.  Y el mensaje es el siguiente:

“Necesito algo o alguien ajeno a mi para cambiar lo que es propio de mí”.

Total incoherencia…. ¿Cómo puede ser que algo desde fuera, fuera de nuestro auto-control, puede cambiar algo que está dentro y que depende de nuestro control?

Y aquí viene el siguiente mensaje aún más devastador para nuestro subconsciente:

“No tengo el control de lo que pasa dentro de mí”.

Y por ende:

“Lo que viene desde fuera es lo que me dirige”.

Básicamente significa asumir que uno ha perdido el control de su vida, o mejor dicho , de la vida de su ser. Y, peor aún: que otorga el destino de su ser a algo o alguien que hará con él lo que cree oportuno, desde su personal y ajeno punto de vista, no desde las necesidades intrínsecas de quien experimenta ese malestar.

Esto no está mal e incluso útil y lo comparto y defiendo si es durante cortos periodos de tiempo y delimitados.  Es asumible de vez en cuando y en ciertos momentos concretos de la vida de una persona.

Pero el problema surge cuando una persona pasa de terapia en terapia, de búsqueda en búsqueda. De cursos de autoayuda en talleres de crecimiento personal.Y hace de eso un habito que le acompaña en la vida.

Se mete en una y entra en otra nueva, secundando una búsqueda indefinida de algo indefinido que no acaba de encontrar.

Y lo que no acaba de encontrar es su propio ser, porque lo ha perdido. Porque mientras sigue en este acto de búsqueda, está por otro lado diciéndose a sí misma que no tiene control su ser.

Difícilmente encontrará alguien a su ser más profundo, si decide otorgar el control del mismo a personas ajenas a él/ella. Acabará más confuso y perdido.

Hace poco llegué a la siguiente conclusión: leer libros de autoayuda puede ser contraproducente cuando se hace sin un problema efectivo a afrontar en la vida. Leer más libros de los que uno en principio necesita para resolver un problema efectivo e inmediato, es desde luego contraproducente ya que genera insensibilidad a los efectos que podría tener cuando de verdad uno lo necesite.

Sería parecido al efecto de tomar muchos antobióticos que luego nos hace inmunes a sus efectos a la larga.

Eso no quita que la sociedad demanda este tipo de productos cada vez más y no deja de ser una señal de un ligero despertar de consciencias hacia una mirada más adentro del ser humano que, pese a no traducirse todavía en acciones y cambios concretos, no deja de ser un pasito adelante que nos acerca un poquito más hacia ese paso tan fundamental y necesario para concretar el cambio en acciones. Acciones que paradojicamente nunca serán suficientes para decir que ese cambio se haya dado definitiva y concluyente.

Confío que estamos siempre en el camino al cambio… y la paradoja está en que nunca será suficiente el recorrido hecho como para decir que hayamos llegado.

Lo importante es el camino. Y nuestro ser lo encontraremos por el mero hecho de estar caminando, no necesariamente por llegar a algún destino concreto.Mejor dicho: ni siquiera lo encontraremos porque no hará falta encontrarlo: nuestro ser ya está con nosotros en ese camino. Simplemente tomaremos consciencia de que está ahí donde no lo estábamos buscando: mirábamos muy lejos buscándolo quien sabe donde como aquel que busca las llaves de su coche y luego se da cuenta que las lleva en el bolsillo. Simplemente. Conectaremos más directamente con él. Y eso es la consciencia.

No hace falta buscar fuera algo que ya está dentro con nosotros. Simplemente hay que mirarse adentró y poner las condiciones como para que esa mirada sea atenta, despierta, consciente. Y poner las condiciones significa actuar. Caminar. Seguir adelante. Afrontar y resolver uno sus problemas actuando con ellos, no contra de ellos. Un problema es una oportunidad de cambio y mejora personal, no un enemigo al que hay que vencer.

Todo sirve en pequeña o mayor medida, pero en las dosis adecuadas, como para permanecer atentos y despiertos en ese camino para disfrutar de él,  y sobretodo seguir caminando (actuando) para seguir adelante, sin pararse ante eventuales obstáculos y problemas, o perderse por el mismo, peleando uno con su propio ser, o  tratando de llegar a algún destino concreto.

 

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La Meditación Es Psicología: Entrevista A Pedro Jara Vera

03/06/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Psicología | , ,

Pedro Jara FotoEn este artículo, Roberto Crobu entrevista al Psicólogo Pedro Jara Vera , especialista titulado en Psicología Clínica: Pedro es docente del curso del Posgrado de la Universidad de Murcia para Monitores de Mindfulness.  trabaja desde 1993 como psicoterapeuta, orientador y formador con un enfoque integrador de diversas tendencias y estrategias. Profesor asociado en la Universidad de Murcia y autor de numerosos artículos científicos y profesionales. Ha publicado también los libros Adicción al Pensamiento (Ed. Abecedario) y El Mundo Necesita Terapia (Ed. Regenera). Es además socio fundador e impulsor de la asociación ReGenera Consciencia de Cambio.

Para más información y consultas, se puede contactar con Pedro a través de su web: www.pedrojara.es

RC:Últimamente estamos observando un creciente interés por las prácticas de Atención Plena y Meditación orientadas a tratar problemas y trastornos psicológicos: ¿son realmente tan efectivas como para tener un efecto terapéutico, o son un simple complemento de la terapia?

PJ:Quizá lo primero que hay que recordar es que el concepto de terapia es mucho más amplio y abarcador, pues incluye todo tipo de enfoques o estrategias que pueden contribuir a la solución de los problemas. Dentro de la terapia, las estrategias de atención plena y meditación son sin duda un recurso de gran valor. Aquí la investigación más controlada está últimamente refrendando en muchos sentidos la experiencia milenaria respecto a la utilidad de estos enfoques.
Por tanto, sobre si estas estrategias tienen un efecto realmente terapéutico, la respuesta contrastada es que sí, en un muy amplio abanico de problemas. Pero yo no dejaría de ver esto como un posible y valioso complemento a la terapia dentro de un paquete o enfoque más amplio, y sólo muy inusualmente como una terapia exclusiva.

 

RC:¿Qué hace de estas prácticas que sean más atractivas hoy y que no lo fueran hace 10 años?

PJ: Yo tengo la impresión de que al igual que en muchos otros casos hay un factor fundamental de casualidad, en tanto que alguna personalidad destacada en el ámbito de la ciencia occidental empieza a interesarse por investigar y publicar ampliamente sobre lo que viene haciéndose desde tiempo inmemorial en el mundo oriental, y a partir de aquí empieza a crearse una moda y un gran marketing en torno a ello, como si se tratase de algo nuevo.
Pero es cierto que una casualidad así requiere que se den determinadas circunstancia en el “espíritu de la época” que la hagan posible y que permitan una receptividad mayoritaria. En ese sentido creo que también es importante la crisis de las religiones tradicionales, la moda general del budismo en el mundo occidental y de todo lo que se ha vinculado a la cultura de la Nueva Era, el hecho de que vivimos en la era del estrés y por tanto hay una fuerte necesidad de paliativos en tal sentido, o la adaptación a occidente de estas estrategias despojándolas de sus componentes religiosos. Todos estos factores han venido propiciando un caldo de cultivo muy adecuado para el trabajo en atención plena.

 

RC: ¿Qué pueden aportar a la intervención psicológica estas prácticas?

PJ: La meditación es Psicología. Se trata de una intervención puramente psicológica, y que como es obvio para toda intervención psicológica efectiva tiene efectos palpables en nuestra fisiología y neurología. En este sentido no es diferente a si la pregunta se hace respecto a prácticas como la hipnosis, la reestructuración cognitiva, las estrategias de visualización, etc. Cuando cualquiera de estas prácticas se enmarca en una evaluación e intervención psicológica más amplia y bien estructurada, es cuando verdaderamente cobra valor y eficiencia al realizarse en una dirección y con unos criterios apropiados.

 

RC: ¿Y Qué puede aportar la psicología a estas disciplinas, puesto que las imparten personas que no necesariamente tienen una formación psicológica de base?

PJ: Es cierto que la historia de la meditación es muy anterior a la de la psicología científica, y que la Psicología tiene que absorber y otorgar comprensión y método a ésta y otras muchas estrategias tradicionalmente vinculadas a la religión, a la filosofía, a la medicina chamánica… Yo soy consciente de que hay muchos profesionales no psicólogos que tienen una capacidad contrastada en el manejo de ciertas estrategias claramente psicológicas, como la meditación, el coaching, la hipnosis…, así como que muchos psicólogos titulados pueden dejar bastante que desear en ese sentido. La competencia formal y la real no van necesariamente juntas. Además, ponerle puertas al árbol de lo psicológico es extremadamente difícil, porque la psicología lo impregna todo, es la disciplina más amplia que existe y se fusiona en cierto grado con todas las demás. Pero siendo esto así, en general considero que hay una excesiva banalización de la meditación cuando se aplica por parte de personas con una formación psicológica de base precaria. Esta base formativa siempre se nota, y es muy importante para atender adecuadamente a las particularidades de la intervención, para establecer del mejor modo los criterios de la misma, para darle una complementación pertinente con otras estrategias que puedan resultar adecuadas, y desde luego para desarrollar una buena comprensión acerca de que hace que esto funcione cuando lo hace, o no cuando no lo hace.
Y en general creo que ningún psicólogo bien formado se dedicaría de forma casi exclusiva a trabajar con esta técnica, así como con cualquier otra, por muy potente y polivalente que resulte, puesto que la visión y la inquietud siempre es más amplia, y lleva la mente del profesional a recursos complementarios y a intervenciones multimodales. Alguien dijo que debemos tener cuidado con las personas de un solo libro, y en este punto yo añadiría que también deberíamos ser recelosos con las personas de una sola técnica, o de una sola escuela.

 

RC: ¿Hay muchas personas que recurren a estas prácticas casi como refugio ante problemas de la vida?, ¿es esta una manera adecuada de plantear su práctica?
Pedro Jara

PJ: Cuando algo se enfoca casi como una panacea nunca es una buena práctica. Es cierto que la meditación, cuando se practica con continuidad y buenos criterios, tiene efectos de un amplio espectro en nuestra personalidad, porque de algún modo actúa insidiosamente sobre el núcleo de la mayoría de problemas psicológicos. Yo mismo he defendido esto en mi libro Adicción al Pensamiento, y por ello las prácticas de atención plena ocupan un lugar muy destacado en el capítulo final y nuclear del libro. Pero constantemente observo a supuestos meditadores que están lejos de orientarse a una verdadera solución de sus problemas, y que más bien se “entretienen” meditando y alimentan una ilusión de superioridad moral que les ofrece una precaria y frágil sensación de bienestar. En cualquier caso creo que esto ocurre precisamente porque no meditan de forma adecuada, porque la técnica está banalizada o mal interpretada, y sobre todo se pierde de vista que la meditación sobre el cojín o la banqueta es solo un entrenamiento para la vida meditativa que debe cultivarse fuera del cojín.
Me gustaría conectar esto con otro problema que me preocupa y que actualmente se está dando mucho. Me refiero a que si bien desvestir de religiosidad a las prácticas meditativas es un planteamiento correcto, en muchos casos ha supuesto una polarización hacia una visión banal y sesgada de las mismas. La meditación adecuadamente entendida no es neutral respecto al enfoque vital que suscita, y fundamenta una filosofía de la vida que casa mal con entenderla, por ejemplo, como una manera de aumentar la productividad laboral o de combatir el estrés. Y no me refiero a que tales efectos no puedan ser deseables y posibles, sino a que implican un triste reduccionismo respecto a comprensiones e implicaciones bastante más amplias y trascendentales para nuestra existencia que anidan en el entrenamiento continuado con la atención plena. Es tan simple como que un “lobo” de Wall Street que dice practicar la meditación y aumentar con ello su capacidad profesional, puedo apostar a que hace algo en verdad bien distinto o empobrecido, y que no dirige su atención hacia donde procede hacerlo, porque de lo contrario la meditación le llevaría directamente a cambiar de oficio.
Hay comida de consumo rápido que sienta mal a nuestro organismo, e igualmente nos estamos contaminando con una meditación de consumo rápido que hace mal honor a un enfoque en verdad noble y amplio, que debería calar en aspectos muy esenciales de nuestra forma de vivir.

RC: Gracias Pedro Jara por tus palabras.

 

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Tanto Que Sigas Como Que Renuncies, El Dolor Lo Tendrás Igual

27/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Coaching, MIndfulness, Principios del Mindfulness | , , , ,

En más de una ocasión puede habernos llegado la duda del si seguir adelante en la persecución de un resultado concreto, o dejarlo y desistir.

La manera en la que afrontamos este “Cruce de Caminos” es fundamental en la vivencia del dolor y del sufrimiento que podamos padecer como consecuencia de una u otra cosa.

Y la verdad, una de las verdades absolutas es que el Dolor existe y es inevitable.

A esto yo añadiría que el conflicto también existe y es inevitable: bien con uno mismo o bien con los demás.

La cuestión es elegir el camino que menos sufrimiento puede causar en nosotros y nuestro alrededor y la mayor felicidad y alegría pueda generar.

DesprendimientoPongamos por ejemplo la persecución de fines y objetivos empresariales y económicos. No cabe duda que puede ser un factor de mucho estrés, incomodidad y malestar, según el tipo de objetivo que se plantee. Esto puede generar tensiones y conflictos no solo en el interior de una empresa, como en el mercado, por tratar de colocar un producto por encima de la competencia o mediante técnicas de comunicación manipulativa o coercitivas, con el fin de cumplir con objetivos.

Lo vimos recientemente en las prácticas poco Responsables de Directivos del sector de la banca que dieron lugar a la famosa crisis de las hipotecas basura.

No cabe duda de que las consecuencias de estas prácticas hayan generado mucho dolor y sufrimiento no solo en ciertos Directivos, sino en sus principales Stakeholders y clientes.

Pero renunciar a estos objetivos también puede implicar mucho dolor puesto que significa decir no a ciertas políticas de empresa, con el riesgo de perder incluso el puesto de trabajo o suculentas cuantías económicas en términos de primas.

No tenemos porque indignarnos por todo esto, puesto en nuestro pequeño reproducimos este mecanismo de toma de decisiones continuamente, todos los días, con nuestros amigos, vecinos de casa, compañeros de trabajo, hijos y pareja.

Puede que me sienta en derecho de conseguir mis objetivos profesionales o de ocio y que esto conlleve un conflicto con mi pareja y mi familia por no atenderles adecuadamente. Pero a la vez entraría en conflicto conmigo mismo por no lograr mis aspiraciones en el supuesto de renunciar a ello. ¿Qué hago? ¿Sufro por un lado, o sufro por el otro?

Y practicando deporte de resistencia: afronto el dolor que implica seguir adelante cuando creo que no puedo más, o el dolor para mi autoestima de dejarlo?

Puede que entre en conflicto con mi vecino de casa por querer poner una barbacoa en mi jardín y tener que hacerlo en la mejor zona para mí que coincide con la valla que linda con su parcela a la altura de la ventana del salón de su casa. ¿Renuncio a mis barbacoas por renunciar al conflicto, o renuncio a la buena relación con él por no renunciar a mis deseos?

Sea cual fuere la decisión que tome, esto siempre implicará una renuncia y un conflicto, bien conmigo mismo por renunciar a mis deseos, o bien con los demás por renunciar a la buena convivencia a favor de mis prioridades. Y el dolor es asegurado en un caso o en el otro.

Ahora bien, la intensidad del dolor depende de la rigidez con la que abordemos una u otra postura. A mayor rigidez, mayor dolor.

Si queremos eliminar el dolor, tendremos que eliminar o suavizar esa rigidez de plantemiento. Y esto implica realizar una labor de desprendimiento de todos aquellos elementos, creencias, planteamientos y posturas que concurren a esa rigidez.

Las personas, bajo este enfoque muchas veces caen en el error de creer que ante el prójimo, son siempre ellas quienes entonces dan el brazo a torcer; que son siempre ellas quienes tienen que esforzarse para que las cosas salgan más o menos bien en lugar de sus interlocutores; que son siempre ellas están buscando soluciones en nombre de un mayor bienestar común.

La labor de desprendimiento inicia con el renunciar a esta actidud.

Para conseguirlo es importante asumir que sus decisiones son el mejor revelador de cuáles son sus principales valores, que es lo que les importa más,  que están dispuestas a renunciar en nombre de lo que elijen.

Si optas por renunciar a tus objetivos profesionales a favor de una mejor convivencia con tu pareja, esto significa que de alguna manera necesitas más lo segundo que lo primero. Que la convivencia con  tu pareja es más importante que tu objetivo. O que tu objetivo puede esperar. O que no confías tanto en lograr tu objetivo como para arriesgarte a perder una cosa y no conseguir la otra: que no estás dispuesto/a a pagar un precio tan alto para lograr lo que buscas, o que de alguna manera una cosa no compensa la otra.

Entonces el conflicto real ya no es con la otra persona, sino con uno mismo, ya que uno no acepta el desprenderse de una parte de sus aspiraciones que van más allá de lo que realmente se siente capaz de lograr. Es un problema de frustración con uno mismo más que de conflicto con los demás. Y si no lo resuelve, lo más probable es que al fin y al cabo tampoco sea capaz de evitar el conflicto con la otra persona por pagar su frustración con esa misma persona.

La cuestión entonces está en salir del victimismo y de esa auto-compasión que nos hace pensar que siempre somos nosotros los desgraciados,  y asumir que lo que deseamos implica esfuerzo, elecciones y prioridades.

Y priorizar siempre significa abandonar algo: bien un convencimiento o bien una comodidad material.

Que tenemos que elegir si queremos una vida cómoda o si queremos perseguir lo que de deseamos, cueste lo que cueste. Ser entonces consecuentes con lo que esto pueda implicar en términos de desprendimiento personal.

No opto necesariamente por las decisiones altruistas y “moral y políticamente” correctas, sino con asumir necesariamente el trabajo de “duelo” que implica para uno mismo, abandonar algo y del trabajo de agradecimiento que implica tener la oportunidad de conseguir lo otro.

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¿Tienes El Síndrome De La Tarea Sucesiva? – Una de las Mayores Fuentes de Estrés

20/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología, Recursos Humanos | , , ,

Tras estar coqueteando durante un periodo más o menos largo de estrés y tratar de gestionarlo a través de la consciencia plena (Mindfulness), me di cuenta de que una de las principales causas de estrés es lo que llamo “Síndrome de la tarea sucesiva”.

ObstaculosReconozco que en mi caso este síndrome es mi principal fuente de estrés y lo que actualmente está viéndome implicado en su abordaje y resolución, no sin dificultades, ya que he descubierto que su origen se instala una pauta mental o hábito poco saludable, muy incrustado en mis automatismos e idiosincrasias diarias, desde al menos 15 años.

¿Qué es el síndrome de la tarea sucesiva?

Es un cuadro de estrés y malestar que surge mientras una persona realiza una tarea, dentro de una sucesión de tareas en las que otorga más importancia y trascendencia a la tarea sucesiva en lugar de la que está realizando en ese momento: por ejemplo, conducir para ir a una reunión; cambiar el pañal de su propio hijo en el medio de la final de copa de su equipo; atender una consulta por teléfono que hace un tercero, con un e-mail pendiente de enviar a una persona de la que dependen decisiones de mayor incumbencia; comer para luego irse de paseo con la persona querida; cargar una lavadora en el intermedio publicitario de una película que nos tiene “enganchados”, etc. No tiene porque ser la tarea más trascendente para los beneficios efectivos de la persona, sino aquella a la que la persona suele otorgar más importancia y mayor carga emocional o preocupación, independientemente de los beneficios que pueda extraer ella.

¿Qué efectos tiene?

Básicamente el efecto más común es el de no permitirnos disfrutar de lo que estamos haciendo porque acabamos siendo presas de las preocupaciones por la tarea sucesiva: todo lo que se nos pone entre medias se convierte en algo poco agradable, privo de significado, o incluso un estorbo, un contratiempo, con toda la frustración que conlleva. Presas de este síndrome acabamos por perder progresivamente la capacidad de disfrutar de lo que hacemos y de las pequeñas cosas que dan sabor a la vida por estar constante y compulsivamente preocupados por la tarea que va a venir.

¿A quién afecta?

A todos en distintas partes de la vida, aunque reconozco que las personas más perjudicadas son aquellas con alta tendencia a trabajar por objetivos, muy obcecadas en la gestión el tiempo, que trabajan con listas de tareas a las que no ponen límite, que establecen prioridades y que todo ello lo hacen con altas dosis de ambición, auto-exigencia y perfeccionismo.

¿Cómo les afecta?

La tarea sucesiva a realizar y la carga emocional que supone se presentan en forma de pensamientos intrusivos durante la realización de otras actividades previas, funcionando como anticipaciones y generando una necesidad imperiosa de “acabar cuanto antes” y hacer las cosas con prisa para disponerse a realizar la tarea siguiente que les preocupa.

¿Qué se puede hacer con ello?

La atención plena (mindfulness) permite tomar mucha consciencia de los momentos en los que acabamos siendo presas de esa tendencia. Pero tomar consciencia en si mismo no sirve de mucho si esa consciencia no se usa para mejorar o producir cambios efectivos orientados al bienestar. Esos cambios tienen que ver con trabajar sobre las expectativas y la actitud de auto-disciplina personal. Practicar meditación y atención a la respiración ayuda porque mejora el entrenamiento, pero no basta por sí mismo.

La clave consiste en tratar de re-dirigir el proceso hacia una tendencia al “fluir”. Para ello es muy útil apartarse momentáneamente y periódicamente de las tareas y rutinas diarias y disponerse a hacer algo nuevo y distinto.

Pero lo más efectivo es practicar la posibilidad de renuncia y el desapego de nuestras mismas expectativas. No se trata de asumir una actitud conformista ante la vida, sino de pensar en términos de “desprendimiento de exigencias” en lugar de “acumulación o maximización de beneficios”: es decir, en lugar de pensar en términos de logros acumulativos, pensar en términos de renuncias satisfactorias. Al fin y al cabo, todo logro implica siempre un precio que tenemos que pagar para conseguirlo: y ese precio se paga en términos de cosas a las que renunciamos para obtener ese logro; lo mismo ocurre cuando compramos algo: renunciamos al poseer cierto dinero con el fin de obtener otro bien a cambio.

Pensar en lo que estoy dispuesto a pagar hoy en lugar del logro que quiero maximizar, nos ayuda a tomar una dimensión más realista de nuestras posibilidades tal y como pasa cuando vamos a comprar algo: no compramos nunca lo que queremos, sino lo que estamos dispuestos o podemos pagar para tenerlo.

De esta manera es mucho más fácil redimensionar nuestras expectativas y asumir una actitud más acorde con nuestras posibilidades: soñar grandes resultados y luego frustrarse por no lograrlo, es muy fácil, pero demasiado caro en ocasiones.

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Lo Que Siento Depende De A Lo Que Presto Atención

13/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Inteligencia Emocional, MIndfulness, Psicología | , , ,

Practicar la Consciencia Plena o Atención Plena (Mindfulness) permite hallar una serie de conclusiones acerca de cómo usamos nuestra mente y de los hábitos dañinos y poco saludables que solemos adquirir.

Y lo cierto es que la calidad de la vida de una persona depende en definitiva de la calidad de sus pensamientos.

Caras 5La mente es como un gran contenedor donde vertemos gran cantidad de información. Esa información la analizamos consciente o subconscientemente, la juzgamos y, finalmente, la clasificamos archivándola en nuestro “disco duro” en formato de creencias, es decir conclusiones de análisis, razonamientos, o soluciones más prácticas que nos sirven para facilitar nuestro funcionamiento a diario, simplificando nuestra toma de decisiones.

Esas creencias funcionan de criterios que nos permiten rápidamente valorar y sacar nuevas conclusiones de las nuevas experiencias que vivimos todos los días sin tener que volver a analizar toda la información nuevamente. Son economizadores cognitivos que funcionan de idiosincrasias, es decir mecanismos automatizados de funcionamiento que nos permiten tomar decisiones acordes a nuestra experiencia previa.

Esas creencias pueden convertirse en ocasiones, dependiendo de la mayor o menor rigidez que asuman, en verdaderos dogmas y prejuicios que en ocasiones nos llevan a sacar conclusiones excesivamente rápidas e intuitivas, adelantando incluso la vivencia y la experiencia: en base a ellas es posible imaginar el resultado de una decisión o comportamiento sin tener porque ponerlo en práctica y vivirlo directamente.

Pero como todo, este mecanismo puede volverse en nuestra contra dependiendo de la calidad de los pensamientos y creencias que llegamos a forjar y almacenar en nuestras mentes.

Está comprobado que en la medida en la que pongamos “basura” en ese gran contenedor que es la mente, esa misma se llenará de basura y producirá creencias fundamentadas en la basura.

A fin de cuentas, las personas felices son aquellas que son capaces de llenar su mente de pensamientos ilusionantes, incentivadores y motivadores, así como recuerdos de las partes positivas de sus experiencias: se trata de conclusiones positivas acerca de lo que viven, que les llevarán a actuar y seguir funcionando en la línea que eligieron.

Las personas tristes o con malestar sin embargo, son aquellas que llenan sus mentes con pensamientos preocupantes, fundamentados en el miedo, la evitación, el malestar y las partes negativas de sus experiencias.

Esto nos devuelve a lo útil que puede ser el mindfulness para darnos cuenta de qué tipo de pensamientos y juicios estamos dejando caer en el contenedor de nuestra mente y ser más conscientes de la gran influencia que tienen los mecanismos y procesos de atención en lo que luego se convierte en nuestra disposición, nuestro estado de ánimo y, en definitiva, nuestro bienestar o malestar emocional.

En la medida en que prestemos atención a los aspectos negativos de nuestras vivencias, almacenaremos recuerdos negativos que nos conectarán con estados de ánimo negativos.

En la medida en que hagamos lo contrario, sucederá lo contrario.

La cuestión entonces reside, cuando nos demos cuenta de que estamos experimentando un estado de ánimo negativo, en tomar consciencia de que si nos sentimos mal, será porque estaremos prestando atención a la parte negativa de nuestras vivencias. Pero la parte negativa de nuestras experiencias no es necesariamente toda la vivencia, sino el resultado de un punto de vista, de un análisis sumario que hagamos de esa realidad, desde la perspectiva y actitud de base que usamos para analizarla y sacr conclusiones.

Para superar ese bucle es bueno preguntarse entonces: ¿Si estoy prestando atención a los aspectos negativos, a que otros aspectos diferentes no estoy prestando atención?

En la respuesta a esa pregunta reside la posibilidad de un cambio sustancial de estado de ánimo.

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Tres Enseñanzas sobre el Fluir en la vida, desde el Mindfulness

06/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness | , ,

Fluir hoy en día es un deseo y una aspiración muy perseguida por las personas. Más aún, si cabe, desde que Mihaliy Csikszentmihalyi escribiera en 1990 su aclamado best seller “Flow”.

Muchas personas se preguntan cómo llegar a tener esa sensación de fluidez en su vida y dejar de una vez tropezarse con emociones encontradas, conflictos y malestar.

La naturaleza nos ofrece multitudes de ejemplos es inspiraciones para comprender el real significado de la vida y de ciertos conceptos que tratan de describirla. Uno de ellos es el concepto de Fluidez.

Esta mañana fui a caminar por el bosque al lado de un arroyo. Llegado a un lugar tranquilo y sombreado. Estaba cerca de una pequeña cascada que caía en una piscina natural de agua cristalina y esmeralda. Me senté en una lisa roca a observar el curso del riachuelo. Con una mano me apoyé en la roca y con la otra toqué el agua. La temperatura  cálida de la roca contrataba con la efervescencia y frescura del agua que caía río abajo. En el aire había un olor a romero y pino joven.  No sentía brisa en la piel pero me pude fijar en la fuerza del agua que empujaba mi mano fluyendo hacia abajo. El agua solo iba hacia una dirección y con fuerza y decisión. ¡Un momento de atención plena que se cruzó con el fluir del agua!

Ahí fue donde me di cuenta del primero de los principios básicos del fluir es que todo lo que fluye solo va en una dirección: hacia adelante. ¡Qué gran toma de consciencia! Para fluir en la vida hay que mirar y dirigirse hacia adelante.  Ergo: todo pensamiento que nos ancla en el pasado, toda actitud que nos lleva a revisar nuestro pasado, todo persistir en hechos y cosas ocurridas que nos mantienen en el pasado y toda emoción que se basa en acontecimientos del pasado nos impide fluir. Para fluir la memoria puede ser un gran impedimento. Soltar el pasado es un hecho imprescindible para fluir en la vida.

También observé que el agua, cuando encontraba un obstáculo no solo no se detenía, sino que giraba y corría buscando el camino para seguir adelante en su propósito. No se enfadaba o quejaba ante la dificultad, sino que se ocupaba contantemente de encontrar la vía: encontrar la solución al impedimento: si tenía que separarse y partirse en varios riachuelos lo hacía, si tenía que estrechar su caudal lo hacía, aunque esto implicara mayor presión y velocidad.

Ahí encontré la segunda enseñanza: siempre hay una vía por donde canalizar nuestro propósito: no encontrarla es más cuestión de no quererla, antes que no saberla buscar. Si quieres fluir has de ocuparte de encontrar soluciones a lo que en determinados momentos puede condicionar el normal proceder hacia tu propósito. Para fluir hay que estar dispuestos a encontrar vías de solución. Enfócate en las soluciones en lugar de las quejas. Puede que ciertas vías no sean las que a ti más te gusten, pero siempre hay posibilidades para afrontar un obstáculo y superarlo.   Y esto me llevó a la tercera enseñanza:

Al lado, detrás de una gran roca, había otra poza de agua. Algo más pequeña. Turbia. Transmitía una sensación de tristeza y suciedad. Ahí el agua no fluía. Estaba estancada.

Ahí encontré el tercero de los principios de la fluidez: para fluir hay que estar en continuo movimiento. Si te estancas te pudres. Algo muy razonable si además consideramos que estamos hechos en mayor porcentaje de agua y que, si no la mantenemos en movimiento, acabaremos enfermando.  La ausencia de gravedad o inclinación del terreno, hace que el agua no se mueva. Del mismo modo, la ausencia de cambios y estímulos en nuestra vida hará que nos estanquemos. Busca el cambio, no lo evites.

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Como Transformar Emociones Difíciles en Pocos Minutos

06/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, Inteligencia Emocional, MIndfulness | ,

TransformacionTransformar las emociones que nos causan malestar es posible con técnicas muy simples y eficaces. Una de ellas consiste en detectar el elemento negativo y meditar unos minutos sobre ello, hasta reducir considerablemente la carga emocional que nos genera. El procedimiento consiste en pocos pasos:

  1. Detectar el hecho ocurrido o situación que nos causa ese malestar, llámese enfado, tristeza, prisa, preocupación, miedo, o deseo incontenible de algo que, del ceder a la tentación, nos podría causar algún prejuicio.
  2. Detener la atención en un punto concreto o un detalle que nos conecta con esa emoción.
  3. Sentir la emoción en el cuerpo, en los lugares específicos dónde percibimos que la emoción está teniendo lugar.
  4. Detener la atención en ese punto del cuerpo tratando de dar una forma, color, o textura a ese punto.
  5. Observar detenidamente como esa forma, color o textura permanece o va cambiando, según lo que suceda, tratando de no perder la atención sobre ella al menos unos 20-30 minutos.
  6. Aún cuando intervengan otros pensamientos o distracciones quizás más apetecibles, tratar de volver la atención hacia ese punto y observar que ocurre.

Es muy probable que con el pasar del tiempo la carga emocional vaya reduciéndose: quizá en un principio es posible que incremente. De hecho es muy frecuente que al inicio incremente el estado de activación emocional pero, por el mismo efecto, la curva de activación llegará a un límite que, si somos capaces de ser suficientemente pacientes, acabará progresivamente por reducir hasta niveles muy llevaderos o incluso nulos.

El tiempo para que esto suceda puede variar de persona en persona, dependiendo de la carga emocional que tenga y del tiempo en el que ha estado conviviendo o expuesta a dicha carga: hay personas que en menos de 10’ logran transformar completamente la emoción, y otras que necesitan quizás más tiempo, o incluso más sesiones seguidas o con mayor frecuencia.

Esta técnica se puede repetir las veces que uno desee: no produce efectos colaterales, aunque tampoco nos libera del problema que nos ataña; no nos regala soluciones para resolver y superar lo que nos afecta, pero nos proporciona dos grandes beneficios:

  1. Reduce la carga emocional negativa, permitiéndonos alivio y sosiego.
  2. Nos hace más conscientes de lo importante que es relativizar:

Se trata de un proceso que podemos asemejar a una “digestión” de la emoción, a través de la cual nos quedamos con las sustancias útiles para nosotros (con el aprendizaje de la experiencia) y desechamos lo que no necesitamos, evacuándolo.

No solemos prestar mucha atención a las emociones que nos producen los acontecimientos que vivimos. Muchas de ellas surgen como primera, rápida, e impulsiva reacción ante un hecho o acontecimiento. Solemos quedarnos habitualmente con esa primera emoción que registramos en nuestro sistema nervioso como fruto de esa primera impresión vivida y nos aferramos a ella para actuar bajo los impulsos y efectos de esa emoción. Nos sucede algo parecido que lo que les sucede a los patos cuando nacen y atribuyen el rol de madre al primer ser con el que interactúan, siguiéndole allá donde vaya. Nosotros hacemos así con las emociones dejándonos llevar por ellas sin cuestionarlas ni cuestionarnos hasta que punto puede sernos beneficios y útil. Al hacer esto, no damos oportunidad a nuestra mente de buscar recursos alternativos y otros puntos de vista con los que observar esa circunstancia con otros ojos.

Con tan solo 5 o 10 minutos de reflexión acerca de ello, podríamos cambiar sensiblemente nuestra percepción, nuestro juicio, y así regular esa emoción: pero, con el ritmo de vida que llevamos, no solemos concedernos esa posibilidad. Esta técnica sin embargo, al permitir que pase ese tiempo de contemplación, facilita el surgir de nuevas ideas y pensamientos a un nivel consciente o subconsciente, que actúa sobre esa emocional residual de la “primera impresión” la transforma, del mismo modo que ofrece el tiempo suficiente al cuerpo para “digerir” el rastro de esa primera emoción y transmutarlo. De esta manera nos damos cuenta que si nuestro punto de vista, y la emoción inicial asociada a ello, pueden cambiar con tan solo pocos minutos de meditación, cuando nos encontraremos ante situaciones que despiertan en nosotros emociones difíciles, no nos aferraremos tanto a ellas sabiendo que nosotros no somos esa emoción “negativa”: no nos identificaremos con ella, sino que seremos capaces de  darnos cuenta de que simplemente somos quienes están sintiendo temporalmente esa emoción. Y lo que alberga al contenido, no es el contenido. Al darnos cuenta de ello de manera consciente, no nos creeremos todas las emociones que crearemos de partida: no nos tomaremos tanto en serio como para quedarnos tan afectados por ellas, sino que con más probabilidad, nos concederemos el tiempo de dejarlas reposar pausadamente antes que reaccionar y actuar presas de esas emociones.

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¿Insatisfacción o Ambición? La importancia de Canalizar Adecuadamente las Emociones Difíciles

29/04/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Inteligencia Emocional, MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | , ,

AmbiciónEn una ponencia de un reconocido escritor en temas de autoayuda oí decir una vez: “el ser humano es insatisfecho por naturaleza”.

La cosa me hizo pensar mucho al respecto y llegué a la conclusión de que, como siempre, existen varias formas de canalizar emocionalmente las experiencias que tenemos.

Ante un mismo hecho o una misma experiencia, es posible que algunas personas sientan cierta insatisfacción.
Pero en esto hay que ver como juega el factor “expectativa previa”.

La expectativa que tenemos acerca de una experiencia marca irrevocablemente la lectura que haremos a posteriori de la misma.

Y siempre tenemos expectativas, otra cosa es que nos aferremos y apeguemos demasiado a ellas o que las dejemos pasar con una actitud más “mindful”.

En la medida en que nos apeguemos a una expectativa y la realidad nos devuelva una evidencia que juzguemos con “menor valor” respecto a lo que teníamos previamente imaginado, es posible que entonces surja la “insatisfacción”.

Pero en ese mismo momento podemos decidir si quedarnos en esa emoción o darnos cuenta de que simplemente esa emoción está siendo producida por una expectativa que, a fin de cuentas, es a su vez la resultante de nuestra propia ambición.

La ambición no es mala en sí ya que nos permite proponernos metas, incluso de difícil alcance, y en muchas ocasiones lograrlas: sin la ambición el hombre no habría logrado volar, cruzar el océano atlántico, inventar la escritura, el teléfono, la WIFI, o la tecnología necesaria para tener ciudades como Roma hace 2000 años, Nueva York hace 100 años, o Dubai en estos tiempos.

La cuestión entonces está en tomar consciencia de que tenemos una ambición y que, simple y llanamente, lo que hemos hecho hasta el momento no ha sido suficiente como para satisfacerla a todos los efectos.

Desde este nuevo punto la atención entonces puede pasar a qué hacer de nuevo para lograr lo que nos proponemos.

Quizá nos demos cuenta de que nuestra manera de actuar simplemente no estuvo a la altura de nuestra ambición, o que nuestra ambición estuvo desproporcionada respecto de nuestras reales habilidades y condiciones.

Tomando consciencia de ello quizá canalizaremos mejor esa “insatisfacción inicial” en una ambición constructiva y positiva hacia el logro de nuevos resultados o hacia el desarrollo de los recursos y habilidades necesarias para su logro.

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La Felicidad Es La Ausencia de Deseos… Ahora Bien: ¿Deseas ser Feliz?

22/04/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | ,

Parece que nuestra sociedad ha asumido desde hace unos años la búsqueda de la felicidad como uno de los propósitos existenciales más profundos del ser humano.

¿No será más bien una forma de permanecer sin embargo en la superficie y no afrontar el problema en la raíz?

Y la raíz es que mientras muchos buscan la felicidad, el mundo parece cada vez más sumergido en el sufrimiento: ¿Por qué, si no, tanta búsqueda de felicidad? Quizás el hecho de que vayamos buscando la felicidad sea demostración fehaciente de que estemos instalados más bien en el sufrimiento…

Children flying rainbow kite in the meadow on a blue sky background

¿No será entonces la hora de mirar de frente a lo que tenemos y resolverlo en lugar de ir buscando por ahí otra cosa y distraernos de lo que verdaderamente nos aflige?
Mientras muchos hablan de cómo lograr la felicidad: ¿no será cuestión de iniciar a hablar de cómo afrontar y resolver el sufrimiento?

La búsqueda de la felicidad se ha convertido para muchos en una manera de distraerse y entretenerse de sus verdaderos problemas, de no verlos y afrontarlos de una vez: la felicidad es para muchos una forma de huir del sufrimiento sin afrontarlo y resolverlo.

Sin embargo hay una frase de Alfonso Alcántara (@yoriento)  explica que en el fondo lo que hemos de hacer es centrarnos en lo práctico: “Deja de preguntarte cómo te sientes y ponte a organizar y resolver tu vida”.

Si bien poner orden a nuestra vida nos ayudará a tener menos sufrimiento, tampoco hemos de dar por hecho que tras lograrlo encontraremos esa ansiada felicidad: porque existe una creencia sobre la felicidad, bastante generalizada que nos lleva a creernos algo que puede no suceder:

“La Felicidad es una recompensa que se puede encontrar al final de algo y, si lo hacemos bien, podemos encontrarla: ergo, hay que buscar la felicidad”

La creencia de entender a la felicidad como una recompensa al final de un proceso no hace más que incrementar nuestro deseo de encontrarla, lo cual incrementa la percepción y la toma de consciencia de que si la hemos de encontrar, entonces no la tenemos.

Resumido a la esencia, buscar la felicidad solo nos lleva a ser conscientes de que no somos felices. Y esto es tremendamente devastador para nuestras emociones.

 

En definitiva, psicológicamente hablando, si solo eliminásemos de nosotros el deseo de ser felices, posiblemente logremos serlo. El problema surge cuando establezcamos como estrategia de eliminación, la satisfacción de esos deseos, puesto que nada más satisfacerlos, entonces surgirán otras necesidades, otros deseos que volverán a alimentar la espiral del “capitalismo emocional”.

Situarse en la ausencia del deseo no es fácil ya que corremos el riesgo de no sentirnos vivos y confundir ese estado con una apatía crónica.

Pero aquí viene la pregunta: ¿Se puede vivir sin deseos?

En el libro de Roberto Crobu, “Introducción al  Mindflness” se encuentra la respuesta a estas cuestiones.

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Evidencias Científicas del Mindfulness y Como Aprenderlo

04/03/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Formacion, Inteligencia Emocional, MIndfulness, Psicología | , , ,

 

El Mindfulness se ha revelado una de las metodologías más potentes y fiables para la mejora de habilidades de profesionales y la ayuda en problemas psicológicos y enfermedades médicas.

Con respecto a los beneficios aportados a profesionales, su práctica mejora competencias vinculadas con el Liderazgo, y la Comunicación de gestores de personas y managers y las habilidades terapéuticas de profesionales de la salud. Según la recopilación de investigaciones realizada por Shapiro y Carlson, el mindfulness mejora las siguientes habilidades:

  1. Atención y Presencia en la comunicación y relación
  2. Desarrollo de Actitudes de Ayuda y Servicio a los demás
  3. Autocompasión y Aceptación (entendida como Flexibilidad emocional y cognitiva hacia uno mismo ante ocasiones de frustración y enfado)
  4. Empatía
  5. Regulación de emociones disfuncionales (rabia, entusiasmo, tristeza, miedo)

Además, los avances de la investigación en curso en la Universidad de Murcia y relacionada con beneficios en ámbito laboral, indican una sensible mejora en:

  1. Reducción de la Ansiedad
  2. Reducción de la tendencia hacia la Preocupación
  3. Incremento del Engagement (entendido como el compromiso positivo hacia el trabajo, variable muy importante en la Motivación en el trabajo).

Desde el punto de vista Psicológico, cuando el Mindfulness se acompaña a tratamientos convencionales, se han encontrado beneficios científicamente relevantes en mejora de trastornos como:

  1. Estrés (reducción)
  2. Ansiedad (reducción)
  3. Depresión (mejora de eficacia de tratamiento y prevención de recaídas cuando se acompaña de la práctica de mindfulness)
  4. Autoestima (mejora a través de variables como empowerment y locus interno)
  5. Preocupaciones obsesivas (reducción)
  6. Sueño (conciliación y duración)

En ámbito médico, la gran mayoría de la investigación realizada cubre el amplio espectro relacionado con el Cáncer, indicando evidencia en la mejora de aspectos psicológicos, endocrinos y de calidad del sueño, asociados a esta enfermedad: concretamente, las investigaciones realizadas por Carlson apuntan a una mejora en la calidad de vida de los pacientes afectados por cánceres de distinta índole (reducción de ansiedad, preocupaciones, estado de ánimo e incremento del locus interno), respaldadas por la reducción de la segregación de cortisol (hormona asociada al incremento del estrés), y por la mejora de indicadores de calidad del sueño como el incremento en la duración de horas de sueño (entre 30 y 60 minutos por noche) y una menor sensación de fatiga durante el día, debida supuestamente a un sueño más reparador.

Si quieres aprender Mindfulness y practicarlo, todavía estás a tiempo para realizar el curso de la Universidad de Murcia, desde el 2 de Mayo hasta el 04 de Julio, con una sesión de 3 horas presenciales por semana, los miércoles de 18:00 a 21:00 horas.  Las inscripciones están abiertas y puedes obtener más información en este enlace de la Universidad de Murcia:

https://casiopea.um.es/cursospe/casiopea.portal.ficha.do?a=59BF78FE66CD577659395290F830C6F4

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