Tres Enseñanzas sobre el Fluir en la vida, desde el Mindfulness

06/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness | , ,

Fluir hoy en día es un deseo y una aspiración muy perseguida por las personas. Más aún, si cabe, desde que Mihaliy Csikszentmihalyi escribiera en 1990 su aclamado best seller “Flow”.

Muchas personas se preguntan cómo llegar a tener esa sensación de fluidez en su vida y dejar de una vez tropezarse con emociones encontradas, conflictos y malestar.

La naturaleza nos ofrece multitudes de ejemplos es inspiraciones para comprender el real significado de la vida y de ciertos conceptos que tratan de describirla. Uno de ellos es el concepto de Fluidez.

Esta mañana fui a caminar por el bosque al lado de un arroyo. Llegado a un lugar tranquilo y sombreado. Estaba cerca de una pequeña cascada que caía en una piscina natural de agua cristalina y esmeralda. Me senté en una lisa roca a observar el curso del riachuelo. Con una mano me apoyé en la roca y con la otra toqué el agua. La temperatura  cálida de la roca contrataba con la efervescencia y frescura del agua que caía río abajo. En el aire había un olor a romero y pino joven.  No sentía brisa en la piel pero me pude fijar en la fuerza del agua que empujaba mi mano fluyendo hacia abajo. El agua solo iba hacia una dirección y con fuerza y decisión. ¡Un momento de atención plena que se cruzó con el fluir del agua!

Ahí fue donde me di cuenta del primero de los principios básicos del fluir es que todo lo que fluye solo va en una dirección: hacia adelante. ¡Qué gran toma de consciencia! Para fluir en la vida hay que mirar y dirigirse hacia adelante.  Ergo: todo pensamiento que nos ancla en el pasado, toda actitud que nos lleva a revisar nuestro pasado, todo persistir en hechos y cosas ocurridas que nos mantienen en el pasado y toda emoción que se basa en acontecimientos del pasado nos impide fluir. Para fluir la memoria puede ser un gran impedimento. Soltar el pasado es un hecho imprescindible para fluir en la vida.

También observé que el agua, cuando encontraba un obstáculo no solo no se detenía, sino que giraba y corría buscando el camino para seguir adelante en su propósito. No se enfadaba o quejaba ante la dificultad, sino que se ocupaba contantemente de encontrar la vía: encontrar la solución al impedimento: si tenía que separarse y partirse en varios riachuelos lo hacía, si tenía que estrechar su caudal lo hacía, aunque esto implicara mayor presión y velocidad.

Ahí encontré la segunda enseñanza: siempre hay una vía por donde canalizar nuestro propósito: no encontrarla es más cuestión de no quererla, antes que no saberla buscar. Si quieres fluir has de ocuparte de encontrar soluciones a lo que en determinados momentos puede condicionar el normal proceder hacia tu propósito. Para fluir hay que estar dispuestos a encontrar vías de solución. Enfócate en las soluciones en lugar de las quejas. Puede que ciertas vías no sean las que a ti más te gusten, pero siempre hay posibilidades para afrontar un obstáculo y superarlo.   Y esto me llevó a la tercera enseñanza:

Al lado, detrás de una gran roca, había otra poza de agua. Algo más pequeña. Turbia. Transmitía una sensación de tristeza y suciedad. Ahí el agua no fluía. Estaba estancada.

Ahí encontré el tercero de los principios de la fluidez: para fluir hay que estar en continuo movimiento. Si te estancas te pudres. Algo muy razonable si además consideramos que estamos hechos en mayor porcentaje de agua y que, si no la mantenemos en movimiento, acabaremos enfermando.  La ausencia de gravedad o inclinación del terreno, hace que el agua no se mueva. Del mismo modo, la ausencia de cambios y estímulos en nuestra vida hará que nos estanquemos. Busca el cambio, no lo evites.

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Como Transformar Emociones Difíciles en Pocos Minutos

06/05/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, Inteligencia Emocional, MIndfulness | ,

TransformacionTransformar las emociones que nos causan malestar es posible con técnicas muy simples y eficaces. Una de ellas consiste en detectar el elemento negativo y meditar unos minutos sobre ello, hasta reducir considerablemente la carga emocional que nos genera. El procedimiento consiste en pocos pasos:

  1. Detectar el hecho ocurrido o situación que nos causa ese malestar, llámese enfado, tristeza, prisa, preocupación, miedo, o deseo incontenible de algo que, del ceder a la tentación, nos podría causar algún prejuicio.
  2. Detener la atención en un punto concreto o un detalle que nos conecta con esa emoción.
  3. Sentir la emoción en el cuerpo, en los lugares específicos dónde percibimos que la emoción está teniendo lugar.
  4. Detener la atención en ese punto del cuerpo tratando de dar una forma, color, o textura a ese punto.
  5. Observar detenidamente como esa forma, color o textura permanece o va cambiando, según lo que suceda, tratando de no perder la atención sobre ella al menos unos 20-30 minutos.
  6. Aún cuando intervengan otros pensamientos o distracciones quizás más apetecibles, tratar de volver la atención hacia ese punto y observar que ocurre.

Es muy probable que con el pasar del tiempo la carga emocional vaya reduciéndose: quizá en un principio es posible que incremente. De hecho es muy frecuente que al inicio incremente el estado de activación emocional pero, por el mismo efecto, la curva de activación llegará a un límite que, si somos capaces de ser suficientemente pacientes, acabará progresivamente por reducir hasta niveles muy llevaderos o incluso nulos.

El tiempo para que esto suceda puede variar de persona en persona, dependiendo de la carga emocional que tenga y del tiempo en el que ha estado conviviendo o expuesta a dicha carga: hay personas que en menos de 10’ logran transformar completamente la emoción, y otras que necesitan quizás más tiempo, o incluso más sesiones seguidas o con mayor frecuencia.

Esta técnica se puede repetir las veces que uno desee: no produce efectos colaterales, aunque tampoco nos libera del problema que nos ataña; no nos regala soluciones para resolver y superar lo que nos afecta, pero nos proporciona dos grandes beneficios:

  1. Reduce la carga emocional negativa, permitiéndonos alivio y sosiego.
  2. Nos hace más conscientes de lo importante que es relativizar:

Se trata de un proceso que podemos asemejar a una «digestión» de la emoción, a través de la cual nos quedamos con las sustancias útiles para nosotros (con el aprendizaje de la experiencia) y desechamos lo que no necesitamos, evacuándolo.

No solemos prestar mucha atención a las emociones que nos producen los acontecimientos que vivimos. Muchas de ellas surgen como primera, rápida, e impulsiva reacción ante un hecho o acontecimiento. Solemos quedarnos habitualmente con esa primera emoción que registramos en nuestro sistema nervioso como fruto de esa primera impresión vivida y nos aferramos a ella para actuar bajo los impulsos y efectos de esa emoción. Nos sucede algo parecido que lo que les sucede a los patos cuando nacen y atribuyen el rol de madre al primer ser con el que interactúan, siguiéndole allá donde vaya. Nosotros hacemos así con las emociones dejándonos llevar por ellas sin cuestionarlas ni cuestionarnos hasta que punto puede sernos beneficios y útil. Al hacer esto, no damos oportunidad a nuestra mente de buscar recursos alternativos y otros puntos de vista con los que observar esa circunstancia con otros ojos.

Con tan solo 5 o 10 minutos de reflexión acerca de ello, podríamos cambiar sensiblemente nuestra percepción, nuestro juicio, y así regular esa emoción: pero, con el ritmo de vida que llevamos, no solemos concedernos esa posibilidad. Esta técnica sin embargo, al permitir que pase ese tiempo de contemplación, facilita el surgir de nuevas ideas y pensamientos a un nivel consciente o subconsciente, que actúa sobre esa emocional residual de la “primera impresión” la transforma, del mismo modo que ofrece el tiempo suficiente al cuerpo para “digerir” el rastro de esa primera emoción y transmutarlo. De esta manera nos damos cuenta que si nuestro punto de vista, y la emoción inicial asociada a ello, pueden cambiar con tan solo pocos minutos de meditación, cuando nos encontraremos ante situaciones que despiertan en nosotros emociones difíciles, no nos aferraremos tanto a ellas sabiendo que nosotros no somos esa emoción “negativa”: no nos identificaremos con ella, sino que seremos capaces de  darnos cuenta de que simplemente somos quienes están sintiendo temporalmente esa emoción. Y lo que alberga al contenido, no es el contenido. Al darnos cuenta de ello de manera consciente, no nos creeremos todas las emociones que crearemos de partida: no nos tomaremos tanto en serio como para quedarnos tan afectados por ellas, sino que con más probabilidad, nos concederemos el tiempo de dejarlas reposar pausadamente antes que reaccionar y actuar presas de esas emociones.

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¿Insatisfacción o Ambición? La importancia de Canalizar Adecuadamente las Emociones Difíciles

29/04/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Inteligencia Emocional, MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | , ,

AmbiciónEn una ponencia de un reconocido escritor en temas de autoayuda oí decir una vez: “el ser humano es insatisfecho por naturaleza”.

La cosa me hizo pensar mucho al respecto y llegué a la conclusión de que, como siempre, existen varias formas de canalizar emocionalmente las experiencias que tenemos.

Ante un mismo hecho o una misma experiencia, es posible que algunas personas sientan cierta insatisfacción.
Pero en esto hay que ver como juega el factor “expectativa previa”.

La expectativa que tenemos acerca de una experiencia marca irrevocablemente la lectura que haremos a posteriori de la misma.

Y siempre tenemos expectativas, otra cosa es que nos aferremos y apeguemos demasiado a ellas o que las dejemos pasar con una actitud más “mindful”.

En la medida en que nos apeguemos a una expectativa y la realidad nos devuelva una evidencia que juzguemos con “menor valor” respecto a lo que teníamos previamente imaginado, es posible que entonces surja la “insatisfacción”.

Pero en ese mismo momento podemos decidir si quedarnos en esa emoción o darnos cuenta de que simplemente esa emoción está siendo producida por una expectativa que, a fin de cuentas, es a su vez la resultante de nuestra propia ambición.

La ambición no es mala en sí ya que nos permite proponernos metas, incluso de difícil alcance, y en muchas ocasiones lograrlas: sin la ambición el hombre no habría logrado volar, cruzar el océano atlántico, inventar la escritura, el teléfono, la WIFI, o la tecnología necesaria para tener ciudades como Roma hace 2000 años, Nueva York hace 100 años, o Dubai en estos tiempos.

La cuestión entonces está en tomar consciencia de que tenemos una ambición y que, simple y llanamente, lo que hemos hecho hasta el momento no ha sido suficiente como para satisfacerla a todos los efectos.

Desde este nuevo punto la atención entonces puede pasar a qué hacer de nuevo para lograr lo que nos proponemos.

Quizá nos demos cuenta de que nuestra manera de actuar simplemente no estuvo a la altura de nuestra ambición, o que nuestra ambición estuvo desproporcionada respecto de nuestras reales habilidades y condiciones.

Tomando consciencia de ello quizá canalizaremos mejor esa “insatisfacción inicial” en una ambición constructiva y positiva hacia el logro de nuevos resultados o hacia el desarrollo de los recursos y habilidades necesarias para su logro.

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La Felicidad Es La Ausencia de Deseos… Ahora Bien: ¿Deseas ser Feliz?

22/04/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | ,

Parece que nuestra sociedad ha asumido desde hace unos años la búsqueda de la felicidad como uno de los propósitos existenciales más profundos del ser humano.

¿No será más bien una forma de permanecer sin embargo en la superficie y no afrontar el problema en la raíz?

Y la raíz es que mientras muchos buscan la felicidad, el mundo parece cada vez más sumergido en el sufrimiento: ¿Por qué, si no, tanta búsqueda de felicidad? Quizás el hecho de que vayamos buscando la felicidad sea demostración fehaciente de que estemos instalados más bien en el sufrimiento…

Children flying rainbow kite in the meadow on a blue sky background

¿No será entonces la hora de mirar de frente a lo que tenemos y resolverlo en lugar de ir buscando por ahí otra cosa y distraernos de lo que verdaderamente nos aflige?
Mientras muchos hablan de cómo lograr la felicidad: ¿no será cuestión de iniciar a hablar de cómo afrontar y resolver el sufrimiento?

La búsqueda de la felicidad se ha convertido para muchos en una manera de distraerse y entretenerse de sus verdaderos problemas, de no verlos y afrontarlos de una vez: la felicidad es para muchos una forma de huir del sufrimiento sin afrontarlo y resolverlo.

Sin embargo hay una frase de Alfonso Alcántara (@yoriento)  explica que en el fondo lo que hemos de hacer es centrarnos en lo práctico: “Deja de preguntarte cómo te sientes y ponte a organizar y resolver tu vida”.

Si bien poner orden a nuestra vida nos ayudará a tener menos sufrimiento, tampoco hemos de dar por hecho que tras lograrlo encontraremos esa ansiada felicidad: porque existe una creencia sobre la felicidad, bastante generalizada que nos lleva a creernos algo que puede no suceder:

«La Felicidad es una recompensa que se puede encontrar al final de algo y, si lo hacemos bien, podemos encontrarla: ergo, hay que buscar la felicidad»

La creencia de entender a la felicidad como una recompensa al final de un proceso no hace más que incrementar nuestro deseo de encontrarla, lo cual incrementa la percepción y la toma de consciencia de que si la hemos de encontrar, entonces no la tenemos.

Resumido a la esencia, buscar la felicidad solo nos lleva a ser conscientes de que no somos felices. Y esto es tremendamente devastador para nuestras emociones.

 

En definitiva, psicológicamente hablando, si solo eliminásemos de nosotros el deseo de ser felices, posiblemente logremos serlo. El problema surge cuando establezcamos como estrategia de eliminación, la satisfacción de esos deseos, puesto que nada más satisfacerlos, entonces surgirán otras necesidades, otros deseos que volverán a alimentar la espiral del “capitalismo emocional”.

Situarse en la ausencia del deseo no es fácil ya que corremos el riesgo de no sentirnos vivos y confundir ese estado con una apatía crónica.

Pero aquí viene la pregunta: ¿Se puede vivir sin deseos?

En el libro de Roberto Crobu, «Introducción al  Mindflness» se encuentra la respuesta a estas cuestiones.

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Evidencias Científicas del Mindfulness y Como Aprenderlo

04/03/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Formacion, Inteligencia Emocional, MIndfulness, Psicología | , , ,

 

El Mindfulness se ha revelado una de las metodologías más potentes y fiables para la mejora de habilidades de profesionales y la ayuda en problemas psicológicos y enfermedades médicas.

Con respecto a los beneficios aportados a profesionales, su práctica mejora competencias vinculadas con el Liderazgo, y la Comunicación de gestores de personas y managers y las habilidades terapéuticas de profesionales de la salud. Según la recopilación de investigaciones realizada por Shapiro y Carlson, el mindfulness mejora las siguientes habilidades:

  1. Atención y Presencia en la comunicación y relación
  2. Desarrollo de Actitudes de Ayuda y Servicio a los demás
  3. Autocompasión y Aceptación (entendida como Flexibilidad emocional y cognitiva hacia uno mismo ante ocasiones de frustración y enfado)
  4. Empatía
  5. Regulación de emociones disfuncionales (rabia, entusiasmo, tristeza, miedo)

Además, los avances de la investigación en curso en la Universidad de Murcia y relacionada con beneficios en ámbito laboral, indican una sensible mejora en:

  1. Reducción de la Ansiedad
  2. Reducción de la tendencia hacia la Preocupación
  3. Incremento del Engagement (entendido como el compromiso positivo hacia el trabajo, variable muy importante en la Motivación en el trabajo).

Desde el punto de vista Psicológico, cuando el Mindfulness se acompaña a tratamientos convencionales, se han encontrado beneficios científicamente relevantes en mejora de trastornos como:

  1. Estrés (reducción)
  2. Ansiedad (reducción)
  3. Depresión (mejora de eficacia de tratamiento y prevención de recaídas cuando se acompaña de la práctica de mindfulness)
  4. Autoestima (mejora a través de variables como empowerment y locus interno)
  5. Preocupaciones obsesivas (reducción)
  6. Sueño (conciliación y duración)

En ámbito médico, la gran mayoría de la investigación realizada cubre el amplio espectro relacionado con el Cáncer, indicando evidencia en la mejora de aspectos psicológicos, endocrinos y de calidad del sueño, asociados a esta enfermedad: concretamente, las investigaciones realizadas por Carlson apuntan a una mejora en la calidad de vida de los pacientes afectados por cánceres de distinta índole (reducción de ansiedad, preocupaciones, estado de ánimo e incremento del locus interno), respaldadas por la reducción de la segregación de cortisol (hormona asociada al incremento del estrés), y por la mejora de indicadores de calidad del sueño como el incremento en la duración de horas de sueño (entre 30 y 60 minutos por noche) y una menor sensación de fatiga durante el día, debida supuestamente a un sueño más reparador.

Si quieres aprender Mindfulness y practicarlo, todavía estás a tiempo para realizar el curso de la Universidad de Murcia, desde el 2 de Mayo hasta el 04 de Julio, con una sesión de 3 horas presenciales por semana, los miércoles de 18:00 a 21:00 horas.  Las inscripciones están abiertas y puedes obtener más información en este enlace de la Universidad de Murcia:

https://casiopea.um.es/cursospe/casiopea.portal.ficha.do?a=59BF78FE66CD577659395290F830C6F4

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