El Estrés es Sexy

19/11/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Emociones, MIndfulness, Principios del Mindfulness | , , ,

Este post puede representar una continuación del anterior sobre las insidias que esconde la emoción de la Alegría. Y en efecto lo es.

Hay una relación directa entre emociones y estrés, ya que cualquiera de ellas puede provocar un incremento del arousal de activación nerviosa y derivar en estrés.

Pero no es lo mismo el estrés provocado por el elevado nivel de activación de la tristeza, que el del enfado, del miedo o de la alegría.

Si todos podemos más o menos experimentar el malestar provocado por una elevada activación de emociones como el enfado, la tristeza o el miedo, ¿qué es lo que nos sucede cuando el nivel de estrés proviene de emociones como la alegría?

Muy probablemente experimentemos una acumulación adictiva de deseo a sumar y seguir sin parar. “Un atracón emocional” que, mientras lo vivimos, disfrutamos de ello sin cuestionarnos como resultará nuestra digestión posterior. En efecto es algo parecido a una indigestión provocada por nuestros más deseados alimentos y platos preferidos: muchas veces los comemos más allá de la saciedad y, pese al disfrute, no paramos en tomar consciencia de si ello será beneficioso o perjudicial para nuestra salud. Y la gran mayoría de las veces  se trata más bien de lo segundo, no por el tipo de alimento, sino por la cantidad de la ingesta. Por esta razón es importante tener claro  y ser más conscientes de cuando estamos cerca de la saciedad y parar, tanto en lo hábitos alimenticios como en cualquier actividad que emprendamos y nos guste realizar nuestra vida.

En definitiva hay un tipo de estrés que se presenta bajo un semblante sexy y seductor, y que nos consume y nos agota mientras disfrutamos de ello. Es el estrés que experimentamos cuando hacemos algo que nos gusta mucho o cuando las cosas nos van bien en general: cuando estamos “en racha” y trabajamos para mantenernos “en la cresta de la ola”.

En ese momento podemos caer en la falacia de pensar que mantenernos en esa cresta surfeando depende de nosotros y que hemos de hacer más muchas cosas para que eso se sostenga: pero en ello perdemos de vista otros aspectos tan prioritarios o importantes en nuestra vida como puede ser la familia, los seres queridos, otras facetas de nuestro negocio o actividad profesional, o simplemente nuestra propia salud por descuidar la manera en la que comemos, dormimos o descansamos y nos alimentamos en esos momentos.

Es muy fácil tomar una determinación para cambiar esa inercia cuando las cosas nos van mal y “sufrimos” el estrés provocado por emociones como la tristeza, el enfado o el miedo: pero, ¿cómo se puede parar esta inercia cuando sentimos que es tan positiva y motivadora para nosotros, pese al desgaste silencioso que produce?

La práctica formal de la atención plena nos ayuda a “drenar” ese exceso de entusiasmo, aunque al principio cuesta: el cuerpo no quiere estar parado, la mente no para de producir ideas que nos seducen y nos mueven a actuar, bajo una incontinencia imparable. Incluso puede ocurrir que acabemos pensando que el parar y salirse momentáneamente de ese flujo, nos hará perder esa ola y que todo se desvanecerá  como por efecto de magia.

Cuando todo esto nos produce muchos impedimentos para la práctica formal, es bueno acompañar las sesiones formales con la adquisición de herramientas conceptuales y filosóficas de ayuda: puede servir a ello la lectura basada en contenidos tan propios del mindfulness como son el principio de impermanencia y volatilidad, el de gratitud, o la falacia de control.

El principio de impermanencia nos viene a recordar que las cosas no duran para siempre: ni para lo bien, ni para lo mal. Esa racha, antes o después, terminará: más vale disfrutar de ella mientras dure, con gratitud.

Agradecer el momento nos va a mantener en la humildad de considerar lo que estamos viviendo como algo especial que merece la pena celebrar y disfrutar, en lugar de afanarse por lo que deseamos que siga permaneciendo en el futuro. Es más, no es la primera vez que aun manteniéndose lo bueno, nuestros hábitos se acostumbran a ello y dejan de verlo como tal, normalizándolo con el tiempo. La gratitud nos ayudará a seguir poniendo en valor lo que tenemos sin por ello desgastarnos en derrochar energías y forzar las situaciones para que se mantengan artificiosamente.

Y la falacia de control nos viene a recordar  que por mucho que tratemos de controlar los acontecimientos, hay factores y variables accidentales que no dominamos o cuyo intento de dominio puede provocar más bien fricciones y conflictos en lugar de traer armonía y fluidez a nuestras vidas: no es la primera vez que el intento de control de algo positivo y deseado acabe siendo causa justo de lo contrario.

En conclusión, no te preocupes de lo que no puedas controlar, disfruta del momento y construye sobre ello un futuro estando abierto a cabalgar de ola en ola, apreciando las diferentes sensaciones que te proporcionan, sin apegarte necesariamente a una y sin tratar de que se mantenga indefinidamente.

Si el estrés puede ser sexy, la serenidad, la gratitud y la apertura al cambio, también pueden serlo.

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La Alegría: La Emoción más Engañosa y Difícil de Gestionar

14/11/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Emociones, Inteligencia Emocional, MIndfulness | ,

Dicen los historiadores que los grandes imperios y reinos engendraron su decadencia en los periodos de mayor esplendor.

Curiosamente, algo parecido puede pasarnos a nosotros a nivel personal: ¿son nuestras ruinas y fracasos personales el resultado de una gestión no adecuada de los momentos más afortunados y dichosos? Quizá no siempre, pero qué duda cabe que los estados de mayor alegría y felicidad pueden llevarnos a traicionarnos con mucha facilidad.

Cuando nos encontramos alegres es muy fácil dejarnos llevar por la situación y perder el control y las riendas de las mismas, embriagados de optimismo y confianza.

Practicar la humildad y la autocompasión en esos momentos puede parecer incluso inapropiado, y percibirse como un estorbo a ese flujo de emociones positivas y arrolladoras que no deseamos en absoluto que se interrumpan.

En efecto, si preguntamos sobre meditación, es muy probable que encontremos personas que la practican o la practicaron en momentos  de crisis, de tristeza, miedo, o incluso para gestionar mejor su enfado y frustración, pero pocas veces nos encontramos con personas que afirman meditar en los momentos de mayor dicha, salvo sean éstos meditadores constantes que hayan hecho de la práctica un hábito consolidado y frecuente.

Sin embargo, la alegría, como emoción en sí, requiere el mismo tratamiento y gestión que otras emociones que quizá no provoquen tanta sensación de bienestar. Y ahí reside el aspecto traicionero, ya que de las demás emociones, como el enfado, el miedo o la tristeza, acusamos sus consecuencias negativas y de malestar: pero la alegría no presenta a primera vista, un abanico considerable de sensaciones de malestar: todo lo contrario, nos hace sentir muy bien.

Sin embargo cuanto más alegres nos sintamos, más importante se torna meditar: esto nos hará conectar con la consciencia de que todo es transitorio, llevándonos a experimentar el agradecimiento por los que estamos disfrutando, sin por ello apegarnos y hacer de nuestro estado de ánimo un elemento de dependencia.

La alegría es un estado muy adictivo: y una vez experimentada, no queremos que se termine: queremos más y más. Podemos llegar a buscarla compulsivamente sin darnos cuenta de los graves costes que puede suponer perseguirla: hasta incluso arruinarnos, cometer ofensas a otras personas, faltas de respeto o incluso cometer delitos y matar por conseguirla. ¿Quién no conoce alguna historia de personas, familias, o empresas arruinadas por las drogas, el alcohol,  juego patológico o simplemente por decisiones de negocio desacertadas, tomadas con demasiada alegría y sin la adecuada y necesaria reflexión que sopesa con detenimiento los efectos colaterales derivados de ellas.

Es en ese momento en que acabamos siendo arrastrados por el flujo de entusiasmo que no queremos que pare. Pero ahí reside la semilla de esa traición: el hecho de que no estamos bajo control. No tenemos el control de nosotros mismos y dejamos que los hechos nos gobiernen.

Traición que no hemos de atribuir a la emoción en sí, sino a nuestra propia actitud: la alegría no es traicionera en sí; lo es más bien nuestra actitud de no querer asumir la consciencia de que por sentir placer no hemos de tomarnos como derecho adquirido el seguir disponiendo indefinidamente de lo que nos provoca esa emoción.

Esto no significa que no haya que fluir o “desmelenarse” en algún momento: claro que sí. Disfrutar de los momentos con plenitud es una necesidad humana que hay que atender, pero siempre siendo conscientes de que esos momentos tendrán un fin y que tendremos que ser nosotros quienes lo pongamos: de otra manera es como dejar a un niño con una bolsa de caramelos y golosinas sin enseñarle a auto-regular su deseo y necesidad, poniendo fin a la ingesta cuando encuentre la saciedad física (no la hedónica). Pero aquí viene la pregunta: ¿Cómo vamos a aprender a regularnos para conocer cuando es el momento de poner fin a ese “arrastre”?

La respuesta es tan sencilla como difícil de practicar: escuchando las señales que provienen de nuestro cuerpo y nos indican los inicios de esa saciedad, de cansancio, o de la presencia de pensamientos que inician a desviarnos la atención hacia otros focos.

Curiosamente la atención plena, a través de ejercicios como el Body Scan, la Atención a la Respiración, o a los pensamientos, ayuda a conectar mejor con uno mismo, abriendo ese canal de acceso a las señales que nos envían cuerpo y mente, ganando mayor sensibilidad.

Por esta razón practicar Mindfulness ayuda a una mejor gestión de las emociones y una regulación adecuada de los estados de Alegría y Júbilo,  manteniéndonos dentro de niveles de equilibrio y salud.

 

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En Ejecución el Primer Posgrado Universitario en Mindfulness por Facultad de Economía de la UMU

07/11/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness | ,

El pasado lunes 22 de Octubre se hizo realidad la primera edición del Posgrado en Mindfulness de la Universidad de Murcia. Organizado por el Centro de Estudios Económicos y Empresariales (CEEE), en colaboración público-privada con el Psicólogo Roberto Crobu, también docente por ese centro de varios formatos pedagógicos sobre esta materia, el Especialista Universitario en Monitor de Mindfulness pretende formar a la primera graduación de profesionales capacitados para dirigir sesiones de Atención Plena.

Forma parte de esta primera graduación un total de once alumnos que, según afirman los primeros docentes y organizadores del programa, se han caracterizado por una gran curiosidad y diligencia en la práctica y en la experimentación en primera persona de los beneficios del Mindfulness.

Se trata de la oferta formativa más ambiciosa y articulada del CEEE, que vio la luz tras dos años largos de estudios y recopilaciones de argumentaciones basadas en evidencias científicas que justificaron su lanzamiento.

Actualmente forman parte de este proyecto un total de trece docentes, cinco de ellos pertenecientes a la misma institución universitaria. Once de los docentes son psicólogos, señalando la importancia que la psicología tiene como disciplina de base para explicar el funcionamiento de la atención plena: “Existe un gran interés por parte de la sociedad para conocer e integrar de manera correcta las pautas de funcionamiento mental que contribuyen al bienestar personal y el  equilibrio en  el día a día, al igual que existen muchos falsos mitos y desinformación al respecto: los psicólogos hemos de divulgar más y contribuir a satisfacer esa necesidad social compartiendo ese conocimiento y aclarando conceptos allá donde haya dudas, no solamente interviniendo como profesionales allá donde se nos necesite, sino capacitando también a aquellos otros profesionales que, sin ser psicólogos, necesiten integrar competencias psicológicas transversales para ejercer su función dentro de su ámbito de actividad profesiónal”, señala Roberto Crobu, quien desarrolló el programa de esta oferta formativa y el modelo pedagógico que subyace a ella. Cuatro psicólogos están especializados en atención plena (Mindfulness): Carmen Alvarez Sandoval, Gianina Iglesias, Manuel Ruiz y el mismo Roberto Crobu. Para el resto de temáticas, el CEEE y Roberto Crobu crearon un formato de Masterclass en las que participarán, como docentes, profesionales del calibre de la nutricionista Marta Garaulet,  la economista especializada en marketing y personal branding Bárbara Hernández, y los psicólogos Pedro Jara, Javier Corbalán, Oscar Sánchez, Laura Wilkis, Ana Canales, Raul Gallego y Esteban Ortiz.

El curso cuenta en su interior y en la primera fase, con el programa completo de atención plena de diez semanas, MBET, creado en 2014 por el mismo coordinador, Roberto Crobu y que se ha impartido en la misma Universidad entre 2015 y 2018 con un total de cuatro ediciones presenciales y en dos formatos totalmente on line, obteniendo siempre el cuórum suficiente de alumnos en todas las convocatorias promovidas. A lo largo del intervalo entre 2015 y 2018 más de medio centenar de personas han experimentado los beneficios del Mindfulness en la Universidad de Murcia, posicionando a la institución como una de las prósperas e innovadoras en el desarrollo de metodologías pedagógicas de entrenamiento en atención plena, junto a instituciones como la Universidad Complutense, la Universidad de Zaragoza, y las Universidades de Valencia, de Barcelona y Málaga.

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Como reconocer la Atención Plena de Otras Prácticas

23/10/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness | , , , ,

Las 5 anclas de Calidad de la Práctica de la Atención Plena

La atención plena es una práctica que, formal o informalmente, puede aplicarse a muchas actividades humanas: de un baile a un paseo; del conducir al comer; de escuchar una música a hacer el amor; de contemplar un paisaje a dialogar con una persona; y como es obvio, también el meditar en determinadas posturas e intenciones.

Por su característica de adherir a todo tipo entorno y situación, se puede llegar a considerar “mindfulness” casi cualquier actividad, lo cual puede llevar a no saber diferenciar en determinadas ocasiones si estamos practicando atención plena o no: si lo estamos practicando adecuadamente y, sobre todo, si lo que nos están proponiendo como atención plena es realmente un ejercicio de mindfulness.

¿Cómo reconocer si una práctica es mindfulness o no?

Para ello hay que fijarse en lo que llamamos las 5 anclas de calidad en la práctica en la atención plena. Todo tipo de actividad, formal o informal, en el supuesto de cumplir con estos cinco requisitos, puede considerarse a todos los efectos un ejercicio de atención plena:

  1. Lentitud
  2. Foco
  3. Atención en Información Sensorial
  4. Exclusividad y Secuencialidad
  5. No Prescripción

Lentitud: todo ejercicio de atención plena tiene que permitir que tanto el cuerpo como la mente ralenticen su velocidad. Todo lo que va rápido no nos permite captar detalles y prestar atención en profundidad a lo que sucede: para hacer un símil, imaginemos pasear por un camino al lado de una carretera, caminando a velocidad normal. Podríamos prestar atención a los detalles del suelo, del paisaje, los pájaros, los fajos de hierbas que ondulan con el aire. Ahora imaginemos ir en coche por la carretera al lado de ese camino, a una velocidad de 120kms/h. Esa velocidad no nos permitiría captar los mismos objetos. Esos detalles desaparecerían de nuestro campo perceptivo. La atención plena ha de permitirnos ir suficientemente despacio para abrir nuestro campo perceptivo a centrar nuestra atención en los pequeños detalles, como en los grandes aspectos.

Foco: todo ejercicio de mindfulness ha de focalizar nuestro campo perceptivo en un objeto, actividad o campo. Es como si contemplando un panorama, decidiéramos ponerle a una parte del mismo, el marco de un cuadro. Seguiremos mirando dentro de ese marco, delimitando nuestra atención en todo el campo perceptivo que entra dentro del mismo. Esa intención la llamamos foco. Un ejercicio que no determina un foco de atención previo a la práctica, con la intención de no modificarlo a lo largo de la misma, no puede considerarse un ejercicio de mindfulness. Del mismo modo podremos considerar la calidad de nuestra práctica valorando si a lo largo de la misma nuestra atención se ha mantenido en ese marco o se ha desviado del mismo.

Atención a la Información sensorial: el hecho de que decidamos cual es el foco de atención, no ha de limitarnos a la hora de poner todos los sentidos en ese objeto de atención. Volviendo al ejemplo de ponerle un marco a un paisaje para su contemplación, esto no nos tiene que impedir abrir nuestro campo perceptivo, viendo, escuchando, saboreando, sintiendo en la piel y en el cuerpo y olfateando todo tipo de información que nos propone la experiencia en el momento en el que estemos prestando atención al contenido de ese marco. Una práctica en la que no estemos tomando consciencia de la información que reciben nuestros sentidos, no puede considerarse a todos los efectos como una práctica de atención plena de calidad: podrá ser un ejercicio de concentración, pero no un ejercicio de atención plena.

Exclusividad y Secuencialidad: toda experiencia de atención plena ha de centrar la atención en un único punto con carácter exclusivo. En la eventualidad de que la experiencia implicara aspectos o acciones complejas, como puede ser una conversación, comer una comida entera, o el conducir,  el concepto de secuencialidad sustituye al de exclusividad, entendiéndose ésta como la realización de una acción tras otra, de manera secuencial. La exclusividad y la secuencialidad son conceptos que se contraponen a la simultaneidad y la multitarea. Con la simultaneidad y la multitarea sucede algo parecido que con la velocidad: no nos permiten captar en profundidad los detalles de las experiencias que vivimos. Cuando hacemos dos o más actividades a la vez, nuestra atención se dispersa ya que nuestra mente no puede enfocar dos puntos de atención con el mismo foco e intensidad, tal como una cámara no puede enfocar cerca y lejos a la vez. Una práctica de atención plena de calidad nos llevará a evitar la multitarea y la simultaneidad con otras actividades.

No prescripción: las prácticas de atención plena han de permitir a la mente captar la información de manera natural, y darse cuenta de los procesos tal como surgen, sin prescribir determinadas actitudes o maneras de sentir o valorar la experiencia. Del mismo modo que han de dejar a la persona libre de captar detalles de la experiencia sin inducir tener ciertos pensamientos o provocar ciertos estados de ánimo, decirle a una persona lo que ha de sentir  o cómo ha de sentirse, enfocar determinados detalles, o cultivar determinados valores éticos o morales. Tampoco han de estimular la imaginación o el prestar atención a determinadas sensaciones que a lo mejor una persona por sí misma no está captando. Toda práctica semejante puede considerarse más bien una visualización, un trance hipnótico o una sugestión, pero no un ejercicio de atención plena – mindfulness.

La próxima vez que alguien te propone un ejercicio o realices una práctica de atención plena y quieres saber si eso que estás haciendo es realmente mindfulness, así como si es mindfulness de calidad, puedes preguntarte:

  • ¿Lo estoy haciendo suficientemente lento?
  • ¿Está mi mente centrada en lo que estoy haciendo?
  • ¿Puedo reconocer la información que están recibiendo mis 5 sentidos (cada uno)?
  • ¿Estoy dedicándome exclusivamente a esa tarea o realizando una tarea a la vez?
  • ¿Tiene mi atención la libertad de dirigirse hacia lo que sucede (foco de atención) sin que ni yo ni otras personas ajenas, la dirijan intencionadamente hacia algún punto?

Si puedes contestar afirmativamente a estas cinco preguntas, entonces estarás practicando atención plena de calidad.

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Como Corregir los 2 patrones mentales del sufrimiento con Mindfulness

03/10/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness | , , , ,

Existen dos patrones mentales que pueden conectarte con facilidad al sufrimiento. Estamos tan acostumbrados a funcionar bajo su influencia que nos resultan naturales y espontáneos. Por esta razón siquiera nos damos cuenta de su activación y siquiera los cuestionamos.

Se trata de modos de funcionar de la mente que son habituales y se activan a diario. Pero, dependiendo de los contenidos de los que se alimentan, y el tipo de pensamientos que manejan, pueden convertirse en auto-sabotajes que acaban secuestrando nuestra capacidad de lucidez y equilibrio emocional. Provocan un corto circuito de nuestras facultades atencionales: es decir, atacan a la atención y la atrapan bajo una dinámica contraproducente y perjudicial.

Se trata de la Rumiación y de la Sucesión.

La rumiación consiste en fijarse en un único punto de atención y dar vueltas con los pensamientos a ese mismo punto desde perspectivas diferentes y especulando sobre ellas. Es el caso de aquellas personas que tienen tendencia a obcecarse con un problema. Derivado de ello inician a producir una alta cantidad de pensamientos sobre ese mismo hecho o problema. A veces el elemento de atención siquiera es un problema. Pero esta tendencia al final acaba por hacer que la persona encuentre problemas por el mero dar vueltas y vueltas al mismo asunto. Las personas perfeccionistas, por ejemplo, tienen esta tendencia: buscan constantemente los puntos de mejora de un asunto hasta encontrar irremediablemente algún defecto. Dificilmente logran estar satisfechas por aquello a lo que dan vueltas. Las personas analíticas también suelen mantener activado con frecuencia este modo de funcionamiento. En definitiva, la rumiación es la tendencia de la mente a cerrarse en un único foco atencional  y no ser capaz de alejarse o desapegarse de ello con facilidad. Cuando esto sucede durante el tiempo suficiente para que la mente entre en bucle, la frecuencia de pensamientos sobre el mismo objeto de atención se acelera, provocando sobrecarga mental y cognitiva, agotamiento, estrés o incluso llegar a provocar ansiedad que se une a los estados emocionales provocados por el contenido de esos pensamientos (ansiedad + miedo = terror; ansiedad + tristeza = desesperación; ansiedad + rabia = agresividad).

La Sucesión consiste en tener una disposición de la mente a enlazar pensamientos variados sin control. Aquí la mente, en lugar de cerrarse en un solo punto atencional, salta de pensamiento en pensamiento sin darse cuenta y un criterio concreto. Quizá esto puede recordar a los libros de James Joyce y el famoso “Stream of Consciuosness”  de Virginia Wolf.  Las personas que tienen mayor tendencia a la Sucesión, muestran dificultad en centrar la mente en un foco concreto, a diferencia de entrar y analizar minuciosamente las cosas. Su mente divaga, se dispersa de manera improductiva. Las personas aquejadas por esta tendencia tienen dificultad en mantener un dialogo sobre un asunto sin llegar a conectar por asociación con otros elementos y contenidos que le propone la imaginación o los recuerdos, llegando a confundirse o confundir a sus interlocutores. Suelen tener dificultad en organizar sus acciones e ideas en base a algún criterio, de una manera coherente y ordenada, y seguir pautas con constancia y persistencia. Sienten que el tiempo se les escurre y se les va, implicando una sensación de insatisfacción por no lograr lo que se proponen o no sentirse suficientemente preparadas para afrontar grandes retos o asumir compromisos. Se convierten por ello en “magos de la improvisación” que en ocasiones les resultará efectiva, pero en general les transmite la sensación de que no controlan o no tienen las riendas de su vida. Se trata de personas que llegan a objetivos por aproximación, pero a la vez su gran intuición les lleva a actuar rápido ante las dificultades y encontrar incluso soluciones disruptivas e inmediatas a los problemas, donde otros tardarían mucho tiempo. Son tendencialmente personas creativas siempre y cuando esa tendencia no secuestre su capacidad de atención durante bastante tiempo: cuando esto sucede, en lugar de entrar en bucle, tienden a generar pensamientos nuevos y perderse en ese flujo. Ante un problema buscan preferentemente la huida hacia adelante en lugar del afrontamiento. Cuando esta tendencia se acentúa, el nivel y la rapidez de pensamientos se convierte en su principal enemigo, haciéndoles asumir un perfil “escapista” y evitativo.  Una aceleración de esta tendencia, produce los mismos efectos negativos del bucle de la rumiación, a nivel de estrés y ansiedad.

El mindfulness ayuda precisamente a identificar cual es nuestra tendencia natural a asumir uno u otro patrón. Nos ayuda además a tomar consciencia de cuando este mecanismo se activa, para así controlarlo y gestionarlo.

La disciplina de la atención plena, se fija en el presente, y  consiste en observar los pensamientos que ocurren en todo momento. Esta observación puede llevarnos a dar cuenta de si a lo largo de una sesión de meditación, nuestra mente va cayendo constantemente en un mismo asunto, o en asuntos distintos que no tienen relación entre sí. También podemos hallar la frecuencia de los pensamientos que estemos teniendo en un momento dado, contando el número de su aparición  por minuto. Esto nos dirá hasta qué punto ese mecanismo “nos acelera” en un momento dado.

Finalmente, el entrenamiento del mindfulness nos ayuda a desapegarnos de nuestros pensamientos dejándolos ir, para volver a fijarnos en la respiración. Aprender a manejar este proceso nos ayuda a romper el bucle de la rumiación y cortar el flujo de la Sucesión. El hecho de aprender a ser capaces de no seguir un determinado pensamiento y volver a prestar atención a la respiración, a los sonidos, o a las sensaciones de la piel, nos ayudará a desconectar de un problema con más facilidad e inmediatez, cuando notemos que nuestra mente se esté obcecando en él, así como funcionará de freno domando ese mente que salta sin control de idea en idea.

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El Movimiento como Base de la Consciencia y de su Salud

12/09/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness | , ,

Una vez leí en un cartel a favor de las bicicletas: “La vida es como ir en bicicleta: para encontrar el equilibrio hay que estar en movimiento”

Que gran verdad.

Es más, desde la perspectiva Mindfulness, podríamos añadir una frase a continuación: “Y ese equilibrio es esencial para ir adelante”

Cierto.  Porque el movimiento es lo que genera el crecimiento.

Desde la filosofía Mindful, podríamos preguntarnos: ¿Para qué hemos de perseguir estar en equilibrio?

Básicamente para afrontar la vida desde un enfoque que nos permita avanzar y crecer. En definitiva aprender. Tal como sucede al andar en bicicleta: el equilibrio es lo que nos permite avanzar.

Siguiendo este símil, el Mindfulness puede definirse como una gimnasia de la consciencia. A través del Mindfulness la consciencia se pone en movimiento, observando todos los diminutos cambios que ocurren. Y a través de esos cambios la consciencia puede medirse consigo misma, reconociendo las diferencias entre lo que era en el momento anterior, y lo que está siendo en el momento actual.

De no existir ese movimiento, o mejor dicho, esa consciencia de ese movimiento, la consciencia no puede generar el reconocimiento de sí misma y no puede haber aprendizaje.

En conclusión, el movimiento es el ingrediente fundamental para el cultivo de una consciencia saludable. El movimiento genera experiencia en contraposición con la estaticidad. Y la experiencia a su vez es la base de la sabiduría. Si lo pensamos bien, en la vida nuestros mayores aprendizajes suelen provenir de momentos en los que salimos desde lo conocido, para adentrarnos hacia lo nuevo: bien porque hacemos un viaje visitando nuevos sitios o conociendo nueva gente, bien porque tomamos una decisión que rompe con una tendencia anterior, bien porque sucede algo en nuestra vida que cambia nuestras circunstancias o nos obliga a cambiar de hábitos. Y curiosamente solo después de ese cambio tomamos consciencia de lo necesario que era generar ese movimiento del que no éramos conscientes estando anclados a esa situación pasada.

Dicen que uno ha de alejarse del árbol para ver el bosque. Nunca mejor dicho. Ese alejarse encierra el secreto de la toma de consciencia: un movimiento que ayuda a cambiar de perspectiva y ver las cosas desde un enfoque nuevo que genera aprendizaje y crecimiento.

Podríamos concluir que el movimiento es la base de una consciencia saludable. Es más, quizá sea el elemento esencial para la salud en general. Pensémoslo: en naturaleza, todo lo que no se mueve se enquista petrificándose (es decir dejando de tener vida), o pudriéndose (que es otra forma distinta de morir). El agua, si se estanca se pudre. Los ríos si se paran, se secan. La mente y la consciencia puede que también: no hay que olvidar que los seres humanos estamos hechos en mayor porcentaje de agua.

El mar nunca está parado. Las corrientes constituyen la energía que mantiene todo en vida porque es lo que permite que las cosas estén en movimiento. Y para nosotros y nuestro cuerpo, todo parece seguir esta tendencia.

Sugerencias:

Si quieres aprender Mindfulness desde casa, puedes hacerlo con el Programa On Line de la Universidad de Murcia

Si quieres convertirte en Monitor/a de Mindfulness, puedes lograrlo con el Posgrado de Especialista Universitario den Mindfulness de la Universidad de Murcia.

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La UMU concluye la IV edición del MBET en Mindfulness con record de alumnos y satisfacción

11/07/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Eventos, Formacion, MIndfulness |

La cuarta edición del programa de 10 semanas creado por Roberto Crobu para la Universidad de Murcia, en 2018, recién terminada,  fue la que obtuvo el mayor número de inscripciones y asistentes, marcando un antes y un después en el perfil del alumnado respecto a las anteriores: si bien en las primeras tres ediciones muchos de los asistentes mostraban tener una idea poco definida acerca del mindfulness, encontrándose en muchos casos abrumados por las prácticas que implica, en esta última edición Roberto Crobu contó con un colectivo de alumnos muy curiosos y altamente comprometidos con el programa. El nivel de adherencia fue muy elevado, demostrando que en los últimos cuatro años el mindfulness ha llegado darse a conocer en Murcia con cierto criterio y rigor.

También es cierto que la experiencia cosechada en las ediciones anteriores por el mismo Centro de Estudios Económicos y Empresariales de la Universidad, que es el actual promotor de la iniciativa, permitió una serie de ajustes que contribuyeron a generar en los alumnos una experiencia de aprendizaje más enriquecedora, culminando en un incremento del 2,5%  sobre el promedio del nivel de satisfacción respecto al pasado.

La edición de 2018 terminó con un nivel promedio de satisfacción del 85,8%. Para lograr esta mejoría Roberto Crobu redujo el tiempo de los tutoriales de ejercicios en casa y generó en las clases un espacio de aprendizaje usando como modelo didáctico la clase invertida, e incrementando el minutaje dedicado a debates participativos, respecto al tiempo que habitualmente asignaba a la exposición de contenidos teóricos. Todo ello derivó, en la composición de un grupo muy interconectado participativo que aprendió más a base de preguntas sobre cuestiones reales derivadas de sus prácticas, antes que sobre la comprensión de conceptos o fundamentos teóricos de base. Lo más valorado por los asistentes fue la confianza que supo transmitir el facilitador, así como la preparación y el domino de la materia.

Al final del programa Roberto Crobu, declaró que todo ello no hubiese sido posible sin tener en cuenta la excepcional personalidad y actitud constructiva de los alumnos, así como su alto nivel intelectual, y su esmero en la práctica. Todo ello derivó en debates muy profundos, con alto poder revelador para el desarrollo y el crecimiento personal.

El programa MBET presencial es solo una de las tres ofertas que tiene el CEEE de la Universidad de Murcia en Mindfulness, junto al Especialista Universitario que forma y prepara a Monitores de Mindfulness, actualmente en preinscripción y que iniciará en Octubre de este año (inscripciones en este enlace ), y la versión 100% On Line del mismo programa MBET que arrancará su segunda edición también en Octubre (inscripciones en este enlace), que está dirigida a alumnos del resto de España y otros países.

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Record de Satisfacción en el programa MBET de Roberto Crobu para el Ayto de Murcia

25/06/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Eventos, MIndfulness | , , ,

La exigente auditoría de satisfacción de ÓptimaCoaching para los participantes de acciones formativas y programas, contempla 12 elementos de calidad (4 de organización, 4 de metodología y provecho, y 4 sobre el docente) y un total de 36 ítems (tres por elemento de calidad). Normalmente la auditoría suele pasarse a todos los participantes el día de finalización del programa.

El historial de  auditorías devuelve un promedio total de satisfacción entorno a un 85%, siendo esta cifra una barrera que solo se suele superar en momentos y experiencias excepcionales.

El pasado 8 de Junio finalizó el programa de MIndfulness que Roberto Crobu lideró para 20 empleados de servicios sociales y de empleo del ayuntamiento  de Murcia.

Tras 10 sesiones de 3 horas cada una inmersión intensiva en la práctica, con una frecuencia de dos sesiones por semana, los participantes manifestaron un alto grado de satisfacción que superó con creces la barrera del 85%, situándose en casi un 90% total (exactamente 89,8%).

Roberto Crobu afirmó que el programa fue todo un éxito y alabó la dedicación y el esmero con el que el grupo asumió los retos que supuso la actividad, considerando desde su experiencia que si bien el mindfulness en entornos laborales suelen ser bien recibido, no suele pero encontrar  una tan elevada unanimidad de consensos y satisfacción debido al carácter  pausado de la actividad y a la peculiaridad de los ejercicios prácticos que a algunos pueden resultar excesivamente alejados de sus costumbre.

En este caso el grupo de empleados municipales mostró en todo momento un gran interés y manifestó el deseo de que este programa se convierta en una práctica recurrente con nuevos niveles de ejercicios y un mayor alcance a más personas.

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¿Para Qué Meditas? Meditar No Sirve Si No Se Dirige La Consciencia Hacia Un Cambio

10/06/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness | , ,

Laberinto

En la meditación no es importante si lo haces bien o mal, si es adecuado o no adecuado, si es correcta o no tu forma de meditar, sino simplemente si eres consciente de lo que te está pasando en todo momento.

Ahora bien, ¿para qué quieres lograr ese estado de consciencia?

Es cierto que cuando se medita es importante el hecho de no buscar nada en especial que no sea el mero centramiento en la propia auto-consciencia presente en el aquí y ahora. Pero a partir de ese punto sí es muy importante preguntarse: ¿para qué me sirve ser consciente?

No olvidemos que toda acción humana lleva detrás una motivación.

No soy nadie para decretar si es de mal uso y mal entendimiento la cada vez más extendida costumbre de Meditar. No sé nada ni es respetuoso de mi parte hablar del proceso de los demás. Solo conozco y soy dueño del mío. Cuando asociamos a la meditación calificativos como bueno o malo, correcta o incorrecta, ya estamos fuera de la meditación, tanto en un sentido como en otro. La dualidad nos saca de la meditación.

La meditación es meditación, es consciencia. La conciencia plena meditativa no es buena ni mala, ni correcta o incorrecta, es meditación, y si no fuera así, entonces no sería meditación, sería otra cosa. Si queremos hablar de esa otra cosa… sería interesante…. adelante.

Hace poco leí una polémica lectura de la polémica vida del polémico Osho. Según el autor de ese artículo, Osho educaba en “desprendimiento” (desapego) a sus discípulos y eso les convertía en facilmente manipulables, endoctrinables y mansos hacia sus enseñanzas. Curioso y me hizo reflexionar acerca de otra afirmación del propio Osho que decía que el Gobierno de EE.UU. entrenaba a sus soldados a disparar para matar mediante la meditación, con el fin de que tuvieran calma y tranquilidad mientras lo hacían (desapegados de su posibles sentimiento de culpabilidad).  Sinceramente no veo diferencia entre las dos anécdotas ya que en ambos casos se está observando una práctica de endoctrinarmiento. El mismo autor, afirma que Osho entrenaba en la vía del “desapego” mientras seguía coleccionando Rolls Royce (una trentena dicen). Desde luego no hay mayor manifestación de apego a algo que no sea el coleccionismo.

¿Adónde quiero ir con esto? A que desde ciertas esferas (normalmente las de mayor poder e influencia) es muy cómodo entrenar a las personas en la vía del desapego porque esto les lleva fácilmente a renunciar a muchas cosas, y en esa renuncia de los demás encontrar menor resistencias y conflictos para uno obtener lo que quiere. Primero las materiales, luego los hábitos triviales, y finalmente sus derechos. Aceptando lo que les ocurre es como las personas dejan de “luchar” para lo que en principio deseaban o querían. Porque deciden cambiarse a sí mismas antes que cambiar al mundo.

Conozco personas que ante problemas personales se encierran a meditar, incluso van a vidas pasadas y se pasan meses y años investigando sobre quienes eran en vidas pasadas, etc, etc, etc. Pero las soluciones a nuestros problemas presente nunca están en el pasado. Yo siempre les digo ¿No tienes suficientes problemas a resolver en tu vida actual como para buscar más problemas en vidas pasadas? Has venido a vivir esta vida, no a recordar las anteriores. Nadie que yo sepa consiguó alguna vez cambiar el su pasado, pero sí lo hizo con su presente. ¿Adónde está dirigida tu mirada?

Entonces la pregunta que podríamos hecernos es: ¿Para qué te sirve ser consciente de lo que te hace estar mal? A mi modo de ver, toda consciencia, insight o re-encuadre que logremos obtener, según las técnicas psicológicas o de meditación que usemos, no nos va a servir de nada si no lo usamos para actuar y dirigirnos hacia el cambio.

A partir de ese momento una persona tiene dos vías posibles: cambiar a sí mismo (su enfoque) para dejar de sufrir, o cambiar lo que tiene fuera de sí mismo, para que deje de hacerle daño. Esto ya es una decisión personal.  Cada vez más hay personas que eligen lo primero: desde fuera podríamos verlo como una renuncia basada en la aceptación de lo que le pasa, y lo es. Pero será desde nuestro enfoque no desde el suyo. No es lo mismo aceptar que resignarse. Los que disfrazan la resignación de  aceptación son los que se auto mienten. Y así es como tergiversan su propia consciencia para no actuar pensando que sí han despertado su consciencia, pero esto ni es consciencia ni es adecuado para su salud.

Meditar no sirve de nada si no se dirige luego la consciencia hacia un cambio cuyas repercusiones tengan lugar en el interior (mente, emociones y espíritu) y en el mundo material que rodea a la persona.

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Despertar La Consciencia Es Darse Cuenta Que No Necesitas Terapia

03/06/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Camino Al Cambio, MIndfulness, Principios del Mindfulness, Psicología | , , , , ,

¿Porque muchas personas pasan de taller en taller de autoayuda y crecimiento personal, de terapia en terapia, de coaching en coaching y no acaban de encontrar esa felicidad o bienestar que buscan?

Hay personas que se pasa09 REFLEJOSn largos periodos de su vida saltando de terapia en terapia. Y uso aquí el término “terapia” en el sentido más amplio y existencial del término: es decir cualquier actuación realizada por una persona externa que usa técnicas de cualquier tipo (cientificas y no, clínicas o no) para producir en nosotros efectos que gener algún cambio orientado hacia lo que deseamos conseguir. Bajo esta premisa, dentro de este término, entendido de esta manera, puede entrar la psicoterapia, la psicoanálisis, las terapias gestalt, PNL, psicología positiva, talleres de autoayuda y crecimiento personal, coaching, reiki, terapias regresivas, hipnosis, flores de bach, terapias esotéricas y ancestrales, terapias esenias, pleyadianas etc., etc., etc..

La cuestión no está en la elección de lat erapia en sí. Si una es mejor o más efectiva que otra. Aquí no me posiciono ni a favor ni en contra de ellas. La cuestión es la actitud con la que se acude a recibir este tipo de servicio y el mensaje subyacente que enviamos a nuestra mente y nuestro cuerpo a la hora de hacerlo.  Y el mensaje es el siguiente:

“Necesito algo o alguien ajeno a mi para cambiar lo que es propio de mí”.

Total incoherencia…. ¿Cómo puede ser que algo desde fuera, fuera de nuestro auto-control, puede cambiar algo que está dentro y que depende de nuestro control?

Y aquí viene el siguiente mensaje aún más devastador para nuestro subconsciente:

“No tengo el control de lo que pasa dentro de mí”.

Y por ende:

“Lo que viene desde fuera es lo que me dirige”.

Básicamente significa asumir que uno ha perdido el control de su vida, o mejor dicho , de la vida de su ser. Y, peor aún: que otorga el destino de su ser a algo o alguien que hará con él lo que cree oportuno, desde su personal y ajeno punto de vista, no desde las necesidades intrínsecas de quien experimenta ese malestar.

Esto no está mal e incluso útil y lo comparto y defiendo si es durante cortos periodos de tiempo y delimitados.  Es asumible de vez en cuando y en ciertos momentos concretos de la vida de una persona.

Pero el problema surge cuando una persona pasa de terapia en terapia, de búsqueda en búsqueda. De cursos de autoayuda en talleres de crecimiento personal.Y hace de eso un habito que le acompaña en la vida.

Se mete en una y entra en otra nueva, secundando una búsqueda indefinida de algo indefinido que no acaba de encontrar.

Y lo que no acaba de encontrar es su propio ser, porque lo ha perdido. Porque mientras sigue en este acto de búsqueda, está por otro lado diciéndose a sí misma que no tiene control su ser.

Difícilmente encontrará alguien a su ser más profundo, si decide otorgar el control del mismo a personas ajenas a él/ella. Acabará más confuso y perdido.

Hace poco llegué a la siguiente conclusión: leer libros de autoayuda puede ser contraproducente cuando se hace sin un problema efectivo a afrontar en la vida. Leer más libros de los que uno en principio necesita para resolver un problema efectivo e inmediato, es desde luego contraproducente ya que genera insensibilidad a los efectos que podría tener cuando de verdad uno lo necesite.

Sería parecido al efecto de tomar muchos antobióticos que luego nos hace inmunes a sus efectos a la larga.

Eso no quita que la sociedad demanda este tipo de productos cada vez más y no deja de ser una señal de un ligero despertar de consciencias hacia una mirada más adentro del ser humano que, pese a no traducirse todavía en acciones y cambios concretos, no deja de ser un pasito adelante que nos acerca un poquito más hacia ese paso tan fundamental y necesario para concretar el cambio en acciones. Acciones que paradojicamente nunca serán suficientes para decir que ese cambio se haya dado definitiva y concluyente.

Confío que estamos siempre en el camino al cambio… y la paradoja está en que nunca será suficiente el recorrido hecho como para decir que hayamos llegado.

Lo importante es el camino. Y nuestro ser lo encontraremos por el mero hecho de estar caminando, no necesariamente por llegar a algún destino concreto.Mejor dicho: ni siquiera lo encontraremos porque no hará falta encontrarlo: nuestro ser ya está con nosotros en ese camino. Simplemente tomaremos consciencia de que está ahí donde no lo estábamos buscando: mirábamos muy lejos buscándolo quien sabe donde como aquel que busca las llaves de su coche y luego se da cuenta que las lleva en el bolsillo. Simplemente. Conectaremos más directamente con él. Y eso es la consciencia.

No hace falta buscar fuera algo que ya está dentro con nosotros. Simplemente hay que mirarse adentró y poner las condiciones como para que esa mirada sea atenta, despierta, consciente. Y poner las condiciones significa actuar. Caminar. Seguir adelante. Afrontar y resolver uno sus problemas actuando con ellos, no contra de ellos. Un problema es una oportunidad de cambio y mejora personal, no un enemigo al que hay que vencer.

Todo sirve en pequeña o mayor medida, pero en las dosis adecuadas, como para permanecer atentos y despiertos en ese camino para disfrutar de él,  y sobretodo seguir caminando (actuando) para seguir adelante, sin pararse ante eventuales obstáculos y problemas, o perderse por el mismo, peleando uno con su propio ser, o  tratando de llegar a algún destino concreto.

 

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