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El Movimiento como Base de la Consciencia y de su Salud

12/09/2018 | Roberto Crobu | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness

Una vez leí en un cartel a favor de las bicicletas: “La vida es como ir en bicicleta: para encontrar el equilibrio hay que estar en movimiento”

Que gran verdad.

Es más, desde la perspectiva Mindfulness, podríamos añadir una frase a continuación: “Y ese equilibrio es esencial para ir adelante”

Cierto.  Porque el movimiento es lo que genera el crecimiento.

Desde la filosofía Mindful, podríamos preguntarnos: ¿Para qué hemos de perseguir estar en equilibrio?

Básicamente para afrontar la vida desde un enfoque que nos permita avanzar y crecer. En definitiva aprender. Tal como sucede al andar en bicicleta: el equilibrio es lo que nos permite avanzar.

Siguiendo este símil, el Mindfulness puede definirse como una gimnasia de la consciencia. A través del Mindfulness la consciencia se pone en movimiento, observando todos los diminutos cambios que ocurren. Y a través de esos cambios la consciencia puede medirse consigo misma, reconociendo las diferencias entre lo que era en el momento anterior, y lo que está siendo en el momento actual.

De no existir ese movimiento, o mejor dicho, esa consciencia de ese movimiento, la consciencia no puede generar el reconocimiento de sí misma y no puede haber aprendizaje.

En conclusión, el movimiento es el ingrediente fundamental para el cultivo de una consciencia saludable. El movimiento genera experiencia en contraposición con la estaticidad. Y la experiencia a su vez es la base de la sabiduría. Si lo pensamos bien, en la vida nuestros mayores aprendizajes suelen provenir de momentos en los que salimos desde lo conocido, para adentrarnos hacia lo nuevo: bien porque hacemos un viaje visitando nuevos sitios o conociendo nueva gente, bien porque tomamos una decisión que rompe con una tendencia anterior, bien porque sucede algo en nuestra vida que cambia nuestras circunstancias o nos obliga a cambiar de hábitos. Y curiosamente solo después de ese cambio tomamos consciencia de lo necesario que era generar ese movimiento del que no éramos conscientes estando anclados a esa situación pasada.

Dicen que uno ha de alejarse del árbol para ver el bosque. Nunca mejor dicho. Ese alejarse encierra el secreto de la toma de consciencia: un movimiento que ayuda a cambiar de perspectiva y ver las cosas desde un enfoque nuevo que genera aprendizaje y crecimiento.

Podríamos concluir que el movimiento es la base de una consciencia saludable. Es más, quizá sea el elemento esencial para la salud en general. Pensémoslo: en naturaleza, todo lo que no se mueve se enquista petrificándose (es decir dejando de tener vida), o pudriéndose (que es otra forma distinta de morir). El agua, si se estanca se pudre. Los ríos si se paran, se secan. La mente y la consciencia puede que también: no hay que olvidar que los seres humanos estamos hechos en mayor porcentaje de agua.

El mar nunca está parado. Las corrientes constituyen la energía que mantiene todo en vida porque es lo que permite que las cosas estén en movimiento. Y para nosotros y nuestro cuerpo, todo parece seguir esta tendencia.

Sugerencias:

Si quieres aprender Mindfulness desde casa, puedes hacerlo con el Programa On Line de la Universidad de Murcia

Si quieres convertirte en Monitor/a de Mindfulness, puedes lograrlo con el Posgrado de Especialista Universitario den Mindfulness de la Universidad de Murcia.

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