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¿Para Qué Meditas? Meditar No Sirve Si No Se Dirige La Consciencia Hacia Un Cambio

10/06/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | MIndfulness, Principios del Mindfulness | , ,

Laberinto

En la meditación no es importante si lo haces bien o mal, si es adecuado o no adecuado, si es correcta o no tu forma de meditar, sino simplemente si eres consciente de lo que te está pasando en todo momento.

Ahora bien, ¿para qué quieres lograr ese estado de consciencia?

Es cierto que cuando se medita es importante el hecho de no buscar nada en especial que no sea el mero centramiento en la propia auto-consciencia presente en el aquí y ahora. Pero a partir de ese punto sí es muy importante preguntarse: ¿para qué me sirve ser consciente?

No olvidemos que toda acción humana lleva detrás una motivación.

No soy nadie para decretar si es de mal uso y mal entendimiento la cada vez más extendida costumbre de Meditar. No sé nada ni es respetuoso de mi parte hablar del proceso de los demás. Solo conozco y soy dueño del mío. Cuando asociamos a la meditación calificativos como bueno o malo, correcta o incorrecta, ya estamos fuera de la meditación, tanto en un sentido como en otro. La dualidad nos saca de la meditación.

La meditación es meditación, es consciencia. La conciencia plena meditativa no es buena ni mala, ni correcta o incorrecta, es meditación, y si no fuera así, entonces no sería meditación, sería otra cosa. Si queremos hablar de esa otra cosa… sería interesante…. adelante.

Hace poco leí una polémica lectura de la polémica vida del polémico Osho. Según el autor de ese artículo, Osho educaba en “desprendimiento” (desapego) a sus discípulos y eso les convertía en facilmente manipulables, endoctrinables y mansos hacia sus enseñanzas. Curioso y me hizo reflexionar acerca de otra afirmación del propio Osho que decía que el Gobierno de EE.UU. entrenaba a sus soldados a disparar para matar mediante la meditación, con el fin de que tuvieran calma y tranquilidad mientras lo hacían (desapegados de su posibles sentimiento de culpabilidad).  Sinceramente no veo diferencia entre las dos anécdotas ya que en ambos casos se está observando una práctica de endoctrinarmiento. El mismo autor, afirma que Osho entrenaba en la vía del “desapego” mientras seguía coleccionando Rolls Royce (una trentena dicen). Desde luego no hay mayor manifestación de apego a algo que no sea el coleccionismo.

¿Adónde quiero ir con esto? A que desde ciertas esferas (normalmente las de mayor poder e influencia) es muy cómodo entrenar a las personas en la vía del desapego porque esto les lleva fácilmente a renunciar a muchas cosas, y en esa renuncia de los demás encontrar menor resistencias y conflictos para uno obtener lo que quiere. Primero las materiales, luego los hábitos triviales, y finalmente sus derechos. Aceptando lo que les ocurre es como las personas dejan de “luchar” para lo que en principio deseaban o querían. Porque deciden cambiarse a sí mismas antes que cambiar al mundo.

Conozco personas que ante problemas personales se encierran a meditar, incluso van a vidas pasadas y se pasan meses y años investigando sobre quienes eran en vidas pasadas, etc, etc, etc. Pero las soluciones a nuestros problemas presente nunca están en el pasado. Yo siempre les digo ¿No tienes suficientes problemas a resolver en tu vida actual como para buscar más problemas en vidas pasadas? Has venido a vivir esta vida, no a recordar las anteriores. Nadie que yo sepa consiguó alguna vez cambiar el su pasado, pero sí lo hizo con su presente. ¿Adónde está dirigida tu mirada?

Entonces la pregunta que podríamos hecernos es: ¿Para qué te sirve ser consciente de lo que te hace estar mal? A mi modo de ver, toda consciencia, insight o re-encuadre que logremos obtener, según las técnicas psicológicas o de meditación que usemos, no nos va a servir de nada si no lo usamos para actuar y dirigirnos hacia el cambio.

A partir de ese momento una persona tiene dos vías posibles: cambiar a sí mismo (su enfoque) para dejar de sufrir, o cambiar lo que tiene fuera de sí mismo, para que deje de hacerle daño. Esto ya es una decisión personal.  Cada vez más hay personas que eligen lo primero: desde fuera podríamos verlo como una renuncia basada en la aceptación de lo que le pasa, y lo es. Pero será desde nuestro enfoque no desde el suyo. No es lo mismo aceptar que resignarse. Los que disfrazan la resignación de  aceptación son los que se auto mienten. Y así es como tergiversan su propia consciencia para no actuar pensando que sí han despertado su consciencia, pero esto ni es consciencia ni es adecuado para su salud.

Meditar no sirve de nada si no se dirige luego la consciencia hacia un cambio cuyas repercusiones tengan lugar en el interior (mente, emociones y espíritu) y en el mundo material que rodea a la persona.

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APLICACIONES PRÁCTICAS DE LA MEDITACIÓN “MINDFULNESS”: BENEFICIOS Y LÍMITES

15/04/2018 |by 75e3b9658b | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness | , ,

Muchos se preguntan cual es la diferencia ente Mindfulness y Meditación.

Si bien la Meditación cubre un amplio espectro de prácticas (tibetanas, taositas, hinduistas, vipassana, zen, etc.) con intenciones más o menos prescriptivas, que pretenden ubicar a la persona en ciertos estados emocionales y mentales (el perdón, el amor incondicional, la gratitud, el presente), el Mindfulness reúne solo el conjunto de técnicas y enfoques de meditación orientados a centrar la persona en el presente y gestionar sus focos de atención para que permanezcan el “aquí y ahora”.

En el mindfulness se trata de entrenar el primer de los tres niveles del Samadhi, es decir la estabilización de la mente.

Estabilizar es un elemento fundamental para una adecuada higiene mental y no tiene que ver con el mito de la “mente en blanco”.

De hecho, la práctica de la meditación mindfulness requiere una actitud presente pero retraída, de observador que tiene su atención abierta y centrada en sus pensamientos.

No se trata de “No pensar” en nada, sino de tomar consciencia de a dónde se dirigen nuestros pensamientos.

Este proceso, gestionado desde la posición de “observadores” en una sesión de entre 15 minutos y media hora al día, nos permite conocer a fondo que es lo que nos preocupa: lo que nuestros pensamientos nos proponen será señal de que su contenido por alguna razón está implicando, en nosotros, algún tipo de proceso cognitivo y emocional interno.

Pero tomar consciencia de un proceso no sirve de nada si no se hace algo con él. Lo importante es entonces conocer las implicaciones de ese proceso, sus orígenes, los efectos y las consecuencias que trae para nuestra existencia seguir funcionando desde ese enfoque, así como nuestro posicionamiento ante ello, es decir nuestra actitud.

Por esta razón yo siempre aconsejo dos tandas de meditación: una para tomar consciencia de los pensamientos más recurrentes y otra  para centrar nuestra atención en un pensamiento de ellos y conocer a fondo los procesos mentales  y emocionales implicados.

Aún así, conocer que parte de nosotros está implicada en ese proceso tampoco sirve de algo si luego no se usa esa toma de consciencia para aportar modificaciones y cambios en nuestras pautas y enfoques con el fin de asumir una posición diferente.

Este es un aspecto fundamental ya que meditar por meditar no aporta mucho a una persona, salvo en ocasiones cierto sosiego por el mero hecho de lograr estabilizar la mente o calmarnos por alejarnos de alguna fuente de estrés.

De por sí estos beneficios son poco estables y duraderos si no se aprovecha la toma de consciencia para cambiar la pauta y actitud de afrontamiento de la realidad que nos provoca malestar.

Cambiar la pauta de pensamiento ya no es cuestión de practicar mindfulness o meditación, sino de cambiar hábitos y estructuras mentales. Este proceso requiere una labor psicológica muy precisa y planeada que marca el final de la intervención con mindfulness para entrar en otro tipo de intervenciones que requieren una cualificación psicológica y terapéutica concreta.

Si bien el Mindfulness puede representar una herramienta de apoyo muy valiosa en todo proceso de desarrollo personal, no es recomendable usarse como sustituto o alternativa a tratamientos convencionales.

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