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Como Corregir los 2 patrones mentales del sufrimiento con Mindfulness

03/10/2018 |by Roberto Crobu | 0 Comments | Aprendizaje y Entrenamiento, MIndfulness | , , , ,

Existen dos patrones mentales que pueden conectarte con facilidad al sufrimiento. Estamos tan acostumbrados a funcionar bajo su influencia que nos resultan naturales y espontáneos. Por esta razón siquiera nos damos cuenta de su activación y siquiera los cuestionamos.

Se trata de modos de funcionar de la mente que son habituales y se activan a diario. Pero, dependiendo de los contenidos de los que se alimentan, y el tipo de pensamientos que manejan, pueden convertirse en auto-sabotajes que acaban secuestrando nuestra capacidad de lucidez y equilibrio emocional. Provocan un corto circuito de nuestras facultades atencionales: es decir, atacan a la atención y la atrapan bajo una dinámica contraproducente y perjudicial.

Se trata de la Rumiación y de la Sucesión.

La rumiación consiste en fijarse en un único punto de atención y dar vueltas con los pensamientos a ese mismo punto desde perspectivas diferentes y especulando sobre ellas. Es el caso de aquellas personas que tienen tendencia a obcecarse con un problema. Derivado de ello inician a producir una alta cantidad de pensamientos sobre ese mismo hecho o problema. A veces el elemento de atención siquiera es un problema. Pero esta tendencia al final acaba por hacer que la persona encuentre problemas por el mero dar vueltas y vueltas al mismo asunto. Las personas perfeccionistas, por ejemplo, tienen esta tendencia: buscan constantemente los puntos de mejora de un asunto hasta encontrar irremediablemente algún defecto. Dificilmente logran estar satisfechas por aquello a lo que dan vueltas. Las personas analíticas también suelen mantener activado con frecuencia este modo de funcionamiento. En definitiva, la rumiación es la tendencia de la mente a cerrarse en un único foco atencional  y no ser capaz de alejarse o desapegarse de ello con facilidad. Cuando esto sucede durante el tiempo suficiente para que la mente entre en bucle, la frecuencia de pensamientos sobre el mismo objeto de atención se acelera, provocando sobrecarga mental y cognitiva, agotamiento, estrés o incluso llegar a provocar ansiedad que se une a los estados emocionales provocados por el contenido de esos pensamientos (ansiedad + miedo = terror; ansiedad + tristeza = desesperación; ansiedad + rabia = agresividad).

La Sucesión consiste en tener una disposición de la mente a enlazar pensamientos variados sin control. Aquí la mente, en lugar de cerrarse en un solo punto atencional, salta de pensamiento en pensamiento sin darse cuenta y un criterio concreto. Quizá esto puede recordar a los libros de James Joyce y el famoso “Stream of Consciuosness”  de Virginia Wolf.  Las personas que tienen mayor tendencia a la Sucesión, muestran dificultad en centrar la mente en un foco concreto, a diferencia de entrar y analizar minuciosamente las cosas. Su mente divaga, se dispersa de manera improductiva. Las personas aquejadas por esta tendencia tienen dificultad en mantener un dialogo sobre un asunto sin llegar a conectar por asociación con otros elementos y contenidos que le propone la imaginación o los recuerdos, llegando a confundirse o confundir a sus interlocutores. Suelen tener dificultad en organizar sus acciones e ideas en base a algún criterio, de una manera coherente y ordenada, y seguir pautas con constancia y persistencia. Sienten que el tiempo se les escurre y se les va, implicando una sensación de insatisfacción por no lograr lo que se proponen o no sentirse suficientemente preparadas para afrontar grandes retos o asumir compromisos. Se convierten por ello en “magos de la improvisación” que en ocasiones les resultará efectiva, pero en general les transmite la sensación de que no controlan o no tienen las riendas de su vida. Se trata de personas que llegan a objetivos por aproximación, pero a la vez su gran intuición les lleva a actuar rápido ante las dificultades y encontrar incluso soluciones disruptivas e inmediatas a los problemas, donde otros tardarían mucho tiempo. Son tendencialmente personas creativas siempre y cuando esa tendencia no secuestre su capacidad de atención durante bastante tiempo: cuando esto sucede, en lugar de entrar en bucle, tienden a generar pensamientos nuevos y perderse en ese flujo. Ante un problema buscan preferentemente la huida hacia adelante en lugar del afrontamiento. Cuando esta tendencia se acentúa, el nivel y la rapidez de pensamientos se convierte en su principal enemigo, haciéndoles asumir un perfil “escapista” y evitativo.  Una aceleración de esta tendencia, produce los mismos efectos negativos del bucle de la rumiación, a nivel de estrés y ansiedad.

El mindfulness ayuda precisamente a identificar cual es nuestra tendencia natural a asumir uno u otro patrón. Nos ayuda además a tomar consciencia de cuando este mecanismo se activa, para así controlarlo y gestionarlo.

La disciplina de la atención plena, se fija en el presente, y  consiste en observar los pensamientos que ocurren en todo momento. Esta observación puede llevarnos a dar cuenta de si a lo largo de una sesión de meditación, nuestra mente va cayendo constantemente en un mismo asunto, o en asuntos distintos que no tienen relación entre sí. También podemos hallar la frecuencia de los pensamientos que estemos teniendo en un momento dado, contando el número de su aparición  por minuto. Esto nos dirá hasta qué punto ese mecanismo “nos acelera” en un momento dado.

Finalmente, el entrenamiento del mindfulness nos ayuda a desapegarnos de nuestros pensamientos dejándolos ir, para volver a fijarnos en la respiración. Aprender a manejar este proceso nos ayuda a romper el bucle de la rumiación y cortar el flujo de la Sucesión. El hecho de aprender a ser capaces de no seguir un determinado pensamiento y volver a prestar atención a la respiración, a los sonidos, o a las sensaciones de la piel, nos ayudará a desconectar de un problema con más facilidad e inmediatez, cuando notemos que nuestra mente se esté obcecando en él, así como funcionará de freno domando ese mente que salta sin control de idea en idea.

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